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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La blefaroplastia u operación de párpados: no sólo cuestión de estética

A medida que las personas avanzan en edad, los tejidos, fibras y tendones van perdiendo firmeza y consistencia. Algunas zonas del cuerpo se tornan laxas y empiezan a descolgarse, como observamos en los antebrazos, la barbilla y los glúteos. Lo mismo ocurre con los párpados, una de las partes de nuestro rostro donde se refleja más claramente el paso de los años.

¿Cómo es el envejecimiento de los párpados?

En el párpado superior se produce un proceso denominado dermatocalasia: la piel se vuelve flácida y se estira, de manera que tiende a caer hacia abajo. Esta caída puede llegar hasta las pestañas.

En el párpado inferior se crean las conocidas bolsas, que son acumulaciones de la grasa que rodea a la órbita del ojo. Además, el estiramiento de la piel y de los tendones da lugar a arrugas y a un descenso general del párpado.

La primera consecuencia de este proceso es estética, ya que los ojos se afean y pierden expresión. Pero también hay repercusiones a nivel de salud: puede provocar que el campo visual quede alterado y perjudique la agudeza visual. Otros efectos negativos pueden ser el lagrimeo, la irritación de la conjuntiva o bien el enrojecimiento del ojo.

La beflaroplastia, la única solución

Cuando la flacidez muscular se presenta en brazos, piernas o glúteos, podemos trabajar la zona a base ejercicio y corregir un poco el problema. Sin embargo, en los ojos no es posible. Por muchas cremas que apliquemos, la única solución definitiva para eliminar la dermatocalasia es la cirugía.

El procedimiento quirúrgico que se emplea para corregir estas afecciones se denomina beflaroplastia y consiste en extirpar la piel sobrante del párpado mediante un bisturí. Esta piel descolgada debe retirarse, pero ha de permitir que el ojo cierre perfectamente. De lo contrario podrían producirse úlceras corneales o el problema del ojo seco.

La intervención es sencilla, se realiza con anestesia local y, por lo general, dura menos de media hora. El tiempo de recuperación suele ser de dos semanas.

Una solución para problemas funcionales del ojo

Tras la cirugía, el paciente rejuvenecerá su aspecto y conseguirá mejorar su expresión facial. Además, podrá disfrutar de un campo de visión más amplio.

Pero las aplicaciones de la cirugía ocular no son simplemente estéticas. Pueden servir para corregir problemas funcionales del ojo que no están directamente vinculados al proceso de envejecimiento. Entre ellas:

-Obstrucción de las vías lagrimales: tienen como consecuencia un lagrimeo excesivo que puede acompañarse de secreción (legaña), ojo rojo e incluso infección.

– Ectropión y entropión del párpado: se trata de alteraciones en las que el párpado se retuerce y enrolla hacia el interior o exterior, de manera que se crea un abultamiento molesto y antiestético.

– Problemas inflamatorios, como la blefaritis o hinchazón de los párpados.

– Anomalías en el movimiento de los ojos: son afecciones difíciles de solucionar, como el movimiento involuntario del párpado, pero pueden mejorar con infiltraciones sobre el músculo orbicular.

– Tumores en los párpados y en la órbita del ojo: son enfermedades que requieren el empleo de la cirugía tanto si son benignos como si presentan un diagnóstico peor.

En definitiva, una serie de afecciones que van más allá de lo meramente estético y que pueden evitarse con una breve intervención quirúrgica.

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