El Comité de Empresa de los trabajadores de la Central Nuclear de Almaraz ha pedido este sábado a las autoridades y agentes implicados que busquen soluciones para «garantizar» su continuidad y así evitar con su cierre lo que han tildado de «catástrofe económica y social sin precedentes» para la comarca de Campo Arañuelo y Extremadura.
Así, tras asegurar que la región ya ha sido «suficientemente castigada» y que el cierre de la planta supondría «condenar de nuevo» a Extremadura «acabando con su principal industria» y con «una fuente de empleo de alta calidad», el comité ha alertado en nota de prensa de que esta situación abocaría a los trabajadores a «emigrar de nuevo» para «buscar subsistencia» fuera de la comunidad autónoma.
A este respecto, los trabajadores de la factoría cacereña han calificado a la energía nuclear de «fundamental para la industrialización» de la región, haciendo referencia a que «actualmente hay en juego importantes inversiones» que, han insistido, «requieren de un potente suministro eléctrico que sólo la central de Almaraz puede garantizar».
Por otra parte, reivindicando a la instalación nuclear extremeña como un «referente mundial», el comité ha precisado que las empresas propietarias «invierten una media de 50M de euros anuales en la mejora, actualización y modernización de sus equipos», lo que, asegura, es sinónimo de que se encuentran «en las mejores condiciones técnicas y de seguridad para seguir operando incluso hasta los 80 años».
Concretamente, el comité ha señalado que «en 2025 abonarán 435M de euros en impuestos y tasas» que, advierte, no sólo superan «todos sus costes de operación y mantenimiento» sino que, además, algunos de ellos son «reduntantes y discriminatorios» sobre otras tecnologías, así como «inexistentes en el resto de los países con centrales nucleares».