'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La victoria de Ned Ludd

A los taxistas no les gusta la competencia. Como le sucede al resto del mundo.

La aparición de Uber, Cabify y otras empresas VTC perjudican enormemente sus perspectivas, sobre todo teniendo en cuenta que funcionan mediante licencias públicas que los dueños de los taxis han tenido que pagar, normalmente en un mercado secundario que las encarece sustancialmente. Así que han decidido defender sus intereses al estilo Ned Ludd, es decir, presionando para volver a un estadio tecnológico anterior.

Los taxistas conocen bien el percal, por mucho que nos irriten o alarmen sus protestas y amenazas. Parten de dos verdades casi axiomáticas aquí y ahora: todo depende de las autoridades públicas y el modo de que te hagan caso es liándola muy parda.

Y funciona, como se lee en la primera de El País: ‘Uber y Cabify amenazan con dejar Barcelona por las cesiones al taxi’. Es un modo interesante de ponerlo: «por las cesiones al taxi» suena más suave que «por las restricciones que les impone el ayuntamiento», cosa como obligar a que todas las reservas de VTC se hagan al menos una hora antes.

Pero no es ese el primer titular del diario de reverencia, sino otro patoso intento de intervención del poder en los tratos entre ciudadanos libres: ‘Podemos inflige una derrota al Gobierno por la ley de alquileres’. Podemos considera la ley insuficientemente totalitaria, con lo que ha hecho un pan con unas tortas al dejar el mercado como estaba.

Para El Mundo, la noticia no es que los VTC se vayan de Barcelona, sino lo que planean los taxistas para borrarlos del mapa: ‘Los taxistas amenazan con endurecer la protesta junto a los ‘chalecos amarillos’. ‘Endurecer’ es siempre, en este contexto, romper cosas y no dejar que la gente de las ciudades haga su vida normal.

Parece una contradicción eso de fastidiar a tu cliente potencial para conservar el negocio, pero esto es la España del S. XXI, donde los clientes, como los votantes, importan menos que lo que diga el gobierno -en sentido amplio-, y el poder siempre cede ante un follón bien montado y sostenido. Los nacionalistas, que han obtenido un aumento en los Presupuestos de Sánchez del 66% para Cataluña a base escupirles en la cara, han sido en esto excelentes maestros.

En el mismo diario, encabezando la columna de la derecha, hay un ejemplo más: ‘Sánchez paga el apoyo del PNV: cárceles a cambio de los presupuestos’. La idea de que lo que desea una mayoría de votantes es lo que se refleja en la actividad de gobierno es ya hasta divertida.

ABC saca en su portada una turbamulta de chalecos amarillos en una carretera, bajo el sucinto titular: ‘Atascados’. El Gobierno se desentiende, porque lo de los taxis es competencia de los ayuntamientos. Pero el orden público no lo es. Por eso, ese ‘atascados’ podría perfectamente referirse a todo este mandato de pesadilla de un presidente que gobierna con 84 escaños propios.

Esos diputados son los que aparecen en el titular principal de La Razón: ‘Podemos castiga a Sánchez y evidencia sus 84 diputados’. De segundo, lo del taxi: ‘Uber y Cabify amenazan con irse de Barcelona’. Es lo que votaron los barceloneses.

TEMAS |

Noticias de España

.
Fondo newsletter