El Gobierno de Pedro Sánchez aprobó durante el presente año la exportación de 24 toneladas de munición y proyectiles al régimen de Cuba y más de una tonelada y media de «armas de guerra» a Marruecos, según registros oficiales consultados por el diario OkDiario. Las operaciones, valoradas en unos 145.000 euros, fueron avaladas por el Ministerio de Defensa y tramitadas por una empresa española dedicada al comercio exterior de material bélico.
Los datos confirman que España continúa vendiendo material militar a regímenes autoritarios, incluso mientras mantiene un veto total a las exportaciones a Israel, aliado estratégico de Occidente en la lucha contra el terrorismo.
En el caso cubano, las exportaciones fueron registradas en julio y ascienden a 24 toneladas de munición por un valor de 81.600 euros. En ese mismo mes, se aprobaron envíos a Marruecos de 1,5 toneladas de armamento militar —calificado oficialmente como «armas de guerra»— por un valor cercano a 63.000 euros.
Fuentes del Ministerio de Defensa explicaron que estas operaciones requieren licencia expresa del Ejecutivo: «La exportación la realiza una empresa privada, pero debe contar con la aprobación de la Secretaría de Estado o del Consejo de Ministros, según la sensibilidad y el importe de la operación», señalan.
Estas fuentes aclaran que, en la práctica, Defensa actúa como órgano de control, pero las ventas se canalizan a través de compañías autorizadas para evitar responsabilidades directas del Gobierno. No obstante, el hecho de que el material proceda de producción nacional y que el destino sean dos países con historial de violaciones de derechos humanos ha despertado críticas dentro y fuera de España.
No es la primera vez que el Ejecutivo socialista autoriza ventas de material represivo a La Habana. En años anteriores, España ya había exportado armas utilizadas por la policía cubana en la represión de las protestas de julio de 2021. La decisión resulta especialmente controvertida, dado que el régimen de Miguel Díaz-Canel mantiene centenares de presos políticos y una política de censura total.
En el caso de Marruecos, la autorización de exportaciones llegó en el mismo mes en que Rabat cerró unilateralmente la aduana comercial de Melilla, imponiendo un bloqueo económico que afectó gravemente a la ciudad autónoma. Pese a la tensión diplomática y al chantaje migratorio recurrente de Rabat, el Gobierno de Sánchez continuó vendiendo armamento al país magrebí.