Esta semana, el Consejo de Ministros ha decidido repartir nuevas cantidades de dinero público, y entre todas las decisiones económicas adoptadas, destaca una por encima del resto: Moncloa ha aprobado 228 millones de euros para sufragar las infraestructuras del metro de El Cairo, un paquete que vuelve a situar a España como financiadora habitual de proyectos ajenos mientras las cuentas nacionales continúan tensionadas.
Según detalla The Objective, el Ejecutivo ha dado luz verde a créditos reembolsables —que nunca se reembolsan— destinados a cubrir los costes de la línea 2 del metro de la capital egipcia, un proyecto al que España ya ha aportado más de 387 millones de euros. La operación incluye también suministros y material rodante para la línea 1, completando un envío millonario que ahonda en la generosidad internacional del Gobierno en un momento en el que exige más sacrificios fiscales a los españoles.
Junto a Egipto, el paquete internacional incorpora partidas menores para Costa de Marfil con el argumento de impulsar formación profesional vinculada a estudios técnicos de energías renovables, aunque sin explicar su eficacia real. Este despliegue exterior se produjo en un martes en el que el Gobierno también elevó el techo de gasto para el próximo ejercicio hasta 212.026 millones de euros, una cifra adoptada sin fondos europeos y con el único apoyo de Sumar, cuyas sillas en el Consejo resultan imprescindibles para sostener la maniobra.
Moncloa recurrió además al mecanismo jurídico previsto en el artículo 47 de la Ley General Presupuestaria, que permite comprometer gasto futuro para cubrir necesidades corrientes de los ministerios. Se aprobaron nuevas operaciones de este tipo cuyo volumen total sigue sin detallarse, aunque puede estimarse en cientos de millones que hipotecarán los próximos presupuestos. La jornada incorporó asimismo la preparación de un nuevo marco para la concesión de subvenciones en materia turística, sin información sobre las cantidades ni sobre los beneficiarios que recibirán el dinero.
La habitual transferencia de fondos a organismos dependientes de Naciones Unidas volvió a aparecer con aportaciones a la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, destinada a sus llamados “puertos azules”, y otra a la Oficina para la Juventud, sin aclarar la utilidad concreta de estos programas. El sector del cine también salió reforzado tras sumarse 37 millones de euros adicionales a los más de 70 millones ya anunciados la semana previa para futuras convocatorias de ayudas a largometrajes. Mientras tanto, el Consejo de Ministros cerró la sesión con nuevos nombramientos por designación directa, incluidos embajadores de España, en una dinámica que consolida la expansión del control político sobre la estructura del Estado.