«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La medida busca atender la sensibilidad cultural y religiosa de la mayoría de internos

El Gobierno impone el menú halal y elimina el cerdo para satisfacer a los musulmanes de la prisión de Ceuta porque son más del 80%

Centro penitenciario de Ceuta. Redes sociales

Los presos de la cárcel de Ceuta son sometidos al menú halal sin posibilidad de elección. En este centro penitenciario, todos los alimentos que se venden en el economato deben cumplir con los preceptos islámicos, lo que excluye cualquier producto derivado del cerdo. La situación, que se mantiene desde hace más de un lustro, ha generado malestar entre un grupo de reclusos, que han decidido elevar una petición formal a la dirección para recuperar la posibilidad de comprar productos como jamón, chorizo o salchichón.

En su instancia, presentada este mismo mes y adelantada por El Español, los internos reclaman con tono respetuoso que «se les permita adquirir en el economato productos que contengan cerdo, como embutidos o patés». Su solicitud se produce en un contexto en el que, debido al elevado número de presos de origen musulmán, el centro decidió hace años aplicar de manera general el consumo halal, sin excepciones regulares.

El concepto «halal» hace referencia a los alimentos autorizados por el Corán, que sólo pueden proceder de animales sacrificados conforme al rito islámico. Entre las prohibiciones más estrictas se encuentra la carne de cerdo, considerada impura y contraria a las normas religiosas. Por esa razón, la dirección penitenciaria optó por eliminar de la oferta cualquier producto que no cumpla con ese criterio.

Fuentes penitenciarias explican que la medida busca atender la sensibilidad cultural y religiosa de la mayoría de los internos, en cumplimiento de las orientaciones que el Ministerio del Interior establece para los centros de reclusión. No obstante, admiten que esta política ha generado descontento entre los reclusos no musulmanes, que se sienten privados de su libertad alimentaria.

Actualmente, el penal ceutí cuenta con unos 252 presos, de los cuales aproximadamente el 80% profesa el islam, según datos oficiales del Anuario Estadístico del Ministerio del Interior correspondientes a 2023. La dirección del centro realiza una excepción puntual en las fechas navideñas, cuando se incorporan algunos productos derivados del cerdo para los reclusos cristianos.

Las tensiones no se limitan a la cuestión del menú. Según fuentes internas, en la prisión se exige a los reclusos que previamente hayan manifestado su intención de asistir al culto musulmán justificar por escrito las ausencias. Es decir, si un interno decide no acudir finalmente a la ceremonia religiosa, debe presentar una instancia explicando los motivos.

Este protocolo ha levantado críticas dentro del penal, donde algunos internos consideran que se trata de una forma de presión encubierta. «No entendemos por qué se nos obliga a dar explicaciones, como si hubiera que señalar a quienes podrían ser vistos como malos musulmanes», protestan varios presos.

Cabe recordar que, en el resto de prisiones españolas, la participación en los actos religiosos —ya sean misas, charlas o cultos de cualquier confesión— es completamente voluntaria. Los internos simplemente deciden si acudir o no cuando se anuncia la actividad. En Ceuta, sin embargo, la obligación de justificar la ausencia ha despertado inquietud entre quienes reclaman que su libertad de conciencia sea respetada, al igual que su derecho a elegir lo que comen.

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