La etapa de mayor rentabilidad económica del PSOE coincide con los años del sanchismo y con el mando de dos dirigentes hoy bajo sospecha judicial: José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Entre 2018 y 2024, con ambos como secretarios de Organización, el partido de Pedro Sánchez obtuvo un beneficio neto de 56,5 millones de euros, a pesar de la pérdida masiva de afiliados y del retroceso institucional del partido.
Así lo refleja la contabilidad oficial del Partido Socialista, recogida por Okdiario, que sitúa el auge económico del PSOE en el centro del foco judicial. Santos Cerdán, que sustituyó a Ábalos en 2021, está hoy en prisión provisional por su implicación en la trama de corrupción que golpea al PSOE. Ábalos también está imputado por la misma causa, junto a Koldo García.
Lo llamativo es que el PSOE perdió 26.000 afiliados desde que Sánchez llegó al poder, un 15% de su militancia, lo que debería haber provocado un desplome en los ingresos por cuotas. Sin embargo, los ingresos por militantes solo se redujeron un 5%, una anomalía difícil de explicar con la contabilidad en la mano.
El partido tampoco ha crecido políticamente. Actualmente sólo gobierna en tres comunidades autónomas (Asturias, Castilla-La Mancha y Navarra), pese a lo cual las arcas socialistas han seguido engordando. Según los datos oficiales, el beneficio neto podría haber llegado a los 71 millones de euros si se descontaran las pérdidas electorales generadas por las campañas.
Una máquina de hacer dinero con dinero público
La legislación obliga a los partidos a diferenciar entre ingresos por “actividad ordinaria” y por campañas. En el caso del PSOE, la actividad ordinaria generó ingresos por valor de 535,5 millones de euros entre 2018 y 2024, sin contar subvenciones electorales. De ese total, solo el 13% proviene de cuotas de afiliados (71,5 millones), mientras que 270 millones fueron recibidos directamente del Estado en forma de subvenciones públicas.
Pero hay un apartado que destaca especialmente en la contabilidad: el de “otros ingresos de la actividad ordinaria”, una categoría genérica bajo la que el PSOE ha registrado 58,6 millones de euros en los últimos siete años. Solo entre 2018 y 2021, esos ingresos oscilaron entre los 10 y los 14 millones anuales. Una cifra anormalmente elevada que ahora podría estar bajo la lupa judicial, si las investigaciones apuntan a una posible financiación irregular del partido.
Sánchez colocó a Ábalos y a Cerdán… y ellos manejaron las cuentas
Pedro Sánchez nombró a José Luis Ábalos como secretario de Organización del PSOE en junio de 2017, y cuatro años después lo sustituyó por Santos Cerdán en julio de 2021. Ambos gestionaron durante años la maquinaria interna del partido y el control de sus finanzas. Hoy, uno está imputado y el otro, encarcelado por los “notabilísimos indicios” de que desempeñó un “papel directivo y de control en la actividad criminal” de la trama.
Mientras tanto, las cuentas del PSOE se han mantenido saneadas y en crecimiento constante, incluso con una caída masiva de militantes y con un claro retroceso político. Todo ello bajo el paraguas del poder institucional que Sánchez consolidó desde La Moncloa, mientras el partido se convertía —según la contabilidad oficial— en una estructura con una capacidad de generación de beneficios que no encaja con su pérdida de apoyo social.
Las cifras están sobre la mesa. Y también los nombres. La cuestión ahora es si el flujo de millones que ha alimentado las arcas del PSOE resiste una investigación judicial o si, como sospechan muchos, era parte del engranaje de una maquinaria clientelar engrasada con dinero público y favores internos.