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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Garzón y Rufián, entre los parlamentarios que más se ausentan del Congreso

El líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón

Nueve de los diez parlamentarios que más se ausentan del Congreso de los Diputados son de izquierda o de extrema de izquierda


Existe la creencia generalizada, asumida tras años y años de hegemonía mediática y cultural socialdemócrata, de que los políticos izquierdistas representan mejor los intereses del pueblo que los derechistas. De esta manera, a consecuencia de la ominosa influencia mediática, se percibe a Alberto Garzón como un político cercano al hombre corriente y sus preocupaciones, y a Rafael Hernando como un representante de esa élite que da la espalda al pueblo (probablemente ambos respondan a esta última definición).
Esta creencia, como muchas de cuantas sostienen el mundo hodierno, no se funda en la realidad; es más, está enfrentada con la realidad. Al menos en España. No en vano, de acuerdo con unos datos publicados por ABC, nueve de los diez parlamentarios que más se ausentan del Congreso de los Diputados son de izquierda o de extrema de izquierda.
Quien encabeza la lista de ausencias en el Congreso es el único representante de Nueva Canaria, Pedro Quevedo. Así, el político ‘progresista’, que es uno de los diputados que sostiene la endeble mayoría parlamentaria del Partido Popular, ha incumplido su deber de acudir a la cámara hasta en 14 ocasiones, lo que constituye un 28 por ciento de las sesiones.
A Quevedo le siguen dos miembros de la formación proetarra Bildu, Marian Beitialarrangoitia y Oskar Matute. La primera, de esta manera, ha hecho novillos en el 26 por ciento de las sesiones plenarias que se han celebrado en lo que va de legislatura, mientras que el segundo – siguiendo el ejemplo de su perezosa compañera – ha dejado de asistir a un 22 por ciento de los plenos.
En esta vergonzante lista también figuran personas que actúan – con malhadada frecuencia – como portavoces del hombre común, de esa España que madruga y trabaja por un salario miserable. Es el caso del líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, quien se ha ausentado de nueve de los cincuenta plenos celebrados (esto es, del 18%).
Por su parte, tanto Joan Tardá como Gabriel Rufián – diputados de Esquerra Republicana de Cataluña – están entre los diez representantes públicos que han esquivado sus obligaciones parlamentarias con mayor asiduidad: el primero se ha ausentado de un 20 por ciento de las sesiones plenarias (es decir, de diez plenos en total) y el segundo de un 14 por ciento de éstas.

Asistir a los plenos… ¿Deber o derecho?

Lo cierto es que estas repetidas ausencias del Parlamento deberían ser motivo de escándalo y condena social. No en vano, los diputados tienen la obligación, el deber, de acudir a los plenos. Así lo establece, al menos, el artículo 15 del reglamento del Congreso de los Diputados: ‘Los diputados tendrán el deber a las sesiones del Pleno del Congreso y de las Comisiones de que formen parte’.
Un deber también recogido en el artículo 79 de la Constitución Española, que establece que ‘para adoptar acuerdos, las Cámaras deben estar reunidas regularmente y con la asistencia de la mayoría de sus miembros’.

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