«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Consideran que la legitimación social de ETA permanece arraigada

Identifican 374 actos de apoyo a ETA en 2025 y denuncian la concesión de terceros grados «fraudulentos» a los terroristas presos

Manifestación a favor de ETA. Redes sociales

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), a través de su Observatorio de Radicalización, ha identificado 374 actos de apoyo y legitimación de ETA a lo largo de 2025, una cifra que, aunque inferior a la del año anterior, confirma —según la asociación— que el entramado de homenaje y justificación social del terrorismo sigue muy activo en el País Vasco y Navarra.

El informe detalla que estos episodios se concentraron de forma mayoritaria en Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra, coincidiendo en gran medida con el 50º aniversario del fusilamiento de los miembros de ETA conocidos como Txiki y Otaegi. Para Covite, esta efeméride actuó como catalizador de numerosos actos públicos, especialmente homenajes y movilizaciones, que volvieron a situar a los terroristas como referentes simbólicos.

Aunque los datos suponen un descenso del 11% respecto a 2024 —cuando se contabilizaron 421 actos—, la asociación advierte de que la reducción no puede interpretarse como un cambio de tendencia real. De hecho, subraya que el volumen sigue siendo muy elevado y que la legitimación social de ETA permanece arraigada, pese a la desaparición, por tercer año consecutivo, de los conocidos ongi etorris a presos recién excarcelados.

La distribución territorial muestra una clara concentración: 141 actos se produjeron en Vizcaya, 129 en Guipúzcoa y 69 en Navarra. Álava registró 19 episodios, mientras que otros 10 se repartieron por distintas provincias y 6 tuvieron lugar fuera de España, principalmente en el País Vasco francés.

En cuanto a la tipología, el Observatorio distingue 161 manifestaciones centradas en reclamar la excarcelación de presos de ETA; 116 casos de pintadas y pancartas con mensajes de exaltación; 23 fiestas populares utilizadas como escenario para el enaltecimiento; 39 homenajes públicos a etarras fallecidos; y 5 actos en la vía pública dedicados a presos aún encarcelados. Los 30 restantes fueron clasificados en un apartado residual al no encajar en ninguna categoría concreta.

Desde Covite, presidido por Consuelo Ordóñez, se señala que una parte muy significativa de estos actos está impulsada por partidos y entornos de la izquierda abertzale. A juicio del colectivo, esta implicación evidencia que dichos sectores siguen considerando a los miembros de ETA como referentes políticos y, al mismo tiempo, bloquean cualquier proceso real de arrepentimiento, ya que asumirlo implicaría cuestionar la trayectoria criminal de la organización.

La asociación también pone el foco en el significado político de los homenajes a Txiki y Otaegi. Covite sostiene que no se trata de un recuerdo vinculado a su condición de víctimas del franquismo, sino a su pertenencia a ETA, algo que —según denuncian— se confirma por el silencio deliberado hacia otras personas que se enfrentaron pacíficamente a la dictadura y también sufrieron represión.

Junto al análisis de los actos de exaltación, Covite denuncia la concesión de terceros grados penitenciarios que califica de «fraudulentos» a presos de ETA que, a su juicio, no han mostrado un arrepentimiento auténtico. El colectivo considera incompatible acceder a estos beneficios con la exaltación pública y continuada de los terroristas, y critica que estas decisiones se estén adoptando con el aval de distintas instituciones, incluida la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

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