«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El informe clave fue firmado por el capitán y el médico del barco

La OMS detectó un positivo de hantavirus en Cabo Verde y lo ocultó en el único informe que recibió el Gobierno canario

El crucero MV Hondius. Redes sociales

Los cuatro técnicos de la OMS y el ECDC (Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades) detectaron un positivo por hantavirus a bordo del buque MV Hondius durante su escala en Cabo Verde, pero ese dato no quedó reflejado en el documento oficial que llegó a las autoridades españolas, lo que ha desatado una fuerte controversia institucional.

El informe clave avanzado por El Español, la Declaración Marítima de Sanidad (DMS), fue firmado el 7 de mayo por el capitán, Jan Dobrogowski, y el médico del barco, Stephen Kornfeld. En ese formulario —regulado por los protocolos de la Organización Mundial de la Salud— se descartaba de forma expresa la existencia de enfermos a bordo, se negaban enfermedades infecciosas y tampoco se consignaba ninguna muerte no accidental. Sin embargo, esos extremos no coinciden con los antecedentes del viaje.

Días antes, en Praia, un pasajero estadounidense había sido sometido a dos pruebas específicas de hantavirus: una arrojó un resultado «positivo no concluyente» (calificado como débil por autoridades de EE. UU.) y la otra fue negativa. Pese a la ambigüedad, su país optó por tratarlo como caso positivo, evacuarlo de forma separada y repatriarlo bajo estrictas medidas de aislamiento tras el fondeo en Tenerife. Ninguna de estas circunstancias aparece recogida en el documento oficial.

El formulario incluía además una anotación manuscrita que limitaba el periodo observado a las 36 horas posteriores a la evacuación médica realizada el 6 de mayo. En ese intervalo, se afirmaba que no se habían detectado síntomas compatibles con la enfermedad. Fuentes canarias sostienen que esa precisión, aunque formalmente correcta, evitaba mencionar los casos previos y, en la práctica, ofrecía una imagen incompleta de la situación sanitaria real del barco.

La omisión resulta aún más relevante si se tiene en cuenta que el modelo oficial obliga a declarar si ha habido fallecimientos, enfermedades infecciosas o personas enfermas a bordo. En el caso del Hondius, el primer paciente del brote —un ciudadano neerlandés de unos 70 años— falleció semanas antes tras presentar fiebre y problemas respiratorios. Posteriormente, la autopsia confirmó la presencia del virus, información que fue comunicada al capitán.

El envío de esta documentación también ha generado fricciones. Según el Ejecutivo canario, solo se recibió una DMS, pese a que se había acordado remitir varias en las horas previas al fondeo. A partir de entonces, aseguran, únicamente se trasladaron mensajes breves informando de resultados negativos, sin adjuntar los informes completos.

Este contexto ha alimentado el choque político entre el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y el Ministerio de Sanidad encabezado por Mónica García. Clavijo acusa al Gobierno central de haber ocultado información relevante desde el inicio, mientras que el Ejecutivo defiende la actuación y sostiene que el operativo fue ejemplar y respaldado por organismos internacionales.

La controversia también se extiende al manejo del riesgo sanitario. Mientras las autoridades estadounidenses optaron por una respuesta más estricta con el pasajero sospechoso, los organismos europeos consideraron que podía permanecer a bordo bajo vigilancia sin reclasificar el buque. Este contraste ha sido utilizado por el Gobierno canario para cuestionar la transparencia del proceso.

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