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Un total de 7,3 millones de euros durante esos 17 años

Negreira cobró del Barcelona estando de baja médica y con pagas extra como un asalariado más

Camp Nou. Europa Press

Siguen saliendo a la luz detalles escabrosos del caso Negreira, relativo a la presunta compra de árbitros por parte del FC Barcelona durante 17 temporadas. El sumario, que acumula ya más de 1.800 páginas, arroja bastante luz sobre la habilidad de José María Enríquez Negreira, que fue vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) durante casi un cuarto de siglo (1994-2018), para sacarle dinero a la entidad azulgrana de todas las formas posibles, casi como si fuera un asalariado más del club.

El Barça estuvo pagando al exárbitro un total de 7,3 millones de euros durante esos 17 años (de 2001 a 2018), a una media de casi 430.000 euros anuales, por unos supuestos informes arbitrales que estaban mal redactados, plagados de faltas de ortografía y eran de apenas tres páginas.

Pero a estas alturas de la película, un mes y medio después de salir a la luz el caso —también conocido como Barçagate—, a nadie se le escapa que detrás puede haber mucho más y se sospecha que en realidad se trataría de un sistema arbitral corrupto, con Enríquez Negreira a la cabeza, para premiar a aquellos árbitros que se equivocaran a favor del Barça, dándoles partidos importantes (Clásicos, derbis, finales de Copa del Rey…) y elevándoles a la categoría de internacional, con el indudable beneficio económico que ello conlleva. En este sentido, conviene destacar que un árbitro de Primera División gana un mínimo de 137.500 euros anuales, pero puede llegar a ser más del doble (300.000) por pitar una serie de partidos.

Un turbio asunto que ha hecho reaccionar con celeridad a la UEFA. El organismo europeo anunció la semana pasada la apertura de una investigación al club, que podría concluir con su exclusión de las competiciones europeas al menos por una temporada —tal y como establece el artículo 50.3 de sus estatutos— “si concluye que ha estado directa o indirectamente involucrado en cualquier actividad dirigida a arreglar o influir en el resultado de un partido a nivel nacional o internacional”.

De momento no hay pruebas fehacientes de que el Barça comprara árbitros, pero sí indicios de servicios ilícitos con estos pagos a Enríquez Negreira. No hay pruebas, pero tampoco dudas. Las últimas revelaciones dejan al ex vicepresidente de los árbitros españoles como una figura que le sacaba dinero a la entidad culé casi hasta por respirar y que parecía estar prácticamente a nómina del propio club. El simple hecho de pagar a las empresas de Negreira (Dasnil 95 SL, Nilsad S.C.P. y Soccercam) supone un clarísimo conflicto de intereses teniendo en cuenta el cargo que ocupaba.

El Barça le abonó cuatro pagas extra de 34.460 euros (41.696,60 euros con IVA) durante los meses de junio y diciembre de 2013 y 2014, para un total de 166.786,40 euros.

Pero no sólo eso, sino que el club también le estuvo pagando mientras se encontraba de baja médica. No de forma directa, pero prácticamente. El exárbitro sufrió un accidente en 2002: estuvo de baja en su cargo de vicepresidente del CTA y pasó a cobrar una pensión del Estado de 1.270 euros mensuales. Negreira no podía facturar sus servicios al Barcelona en Dasnil 95 SL, pero sí lo hacía a través de la empresa Soccercam que es propiedad de su hijo, Javier Enríquez Romero. Una vez liquidada la prestación que recibía por la baja médica, la facturación volvió a girarse a otra empresa de Enríquez Negreira, Nilsad S.C.P., hasta el año 2015.

En definitiva, oscuros ardides de Negreira para sacarle dinero a toda costa al FC Barcelona, que sigue presentándose como la víctima de este turbio asunto. La opinión pública aguarda impaciente la versión del club, que en los próximos días enviará una carta a sus socios, patrocinadores, inversores e instituciones para dar su punto de vista sobre lo ocurrido y defender su manera de actuar. A continuación, será el propio presidente Joan Laporta quien dé la cara ante los medios en una rueda de prensa que, en principio, podría tener lugar el próximo 12 de abril, a la vuelta de Semana Santa.

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