«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
en su comparecencia ante el senado

Sánchez no niega que la financiación de sus primarias proviniese de los prostíbulos de su suegro

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez ha comparecido este jueves en el Senado por el llamado caso Koldo. Durante las más de cinco horas de intervención, el presidente del Gobierno ha mantenido un tono aparentemente sereno, aunque su calma se ha resquebrajado ante una pregunta concreta: si la empresa de su suegro, San Bernardo 36, aportó dinero a Bancal de rosas, la plataforma que impulsó y financió su candidatura a las primarias socialistas de 2017.

La cuestión, planteada por el senador del Partido Popular Alejo Miranda, fue directa: «¿Desmiente tajantemente que San Bernardo 36 financiara las primarias o al PSOE en algún momento?». La respuesta de Sánchez, sin embargo, estuvo lejos de ser categórica. «He sido claro en esta cuestión; que mi suegro, que en paz descanse, pudiera o no donar como particular no es algo de lo que tenga información, señoría, y no puedo responderle», declaró con visible incomodidad.

El problema es que San Bernardo 36 no era una sociedad cualquiera. Era la empresa creada para gestionar las saunas que durante años poseyó Sabiniano Gómez Serrano, suegro del presidente, en pleno centro de Madrid. Entre ellas, la más conocida: la sauna Adán, ubicada precisamente en el número 36 de la calle San Bernardo.

La sociedad también estuvo vinculada a otros locales de prostitución masculina, según diversas fuentes y testimonios de la época. Su nombre ha estado asociado durante décadas a ese tipo de negocios.

La falta de contundencia en la respuesta del presidente no ha pasado desapercibida en la oposición. Desde el PP y VOX se subraya lo llamativo que resulta que Sánchez afirme desconocer si su suegro realizó donaciones a Bancal de rosas, teniendo en cuenta que las aportaciones económicas a este tipo de plataformas no pueden ser anónimas, ya que quedan registradas por motivos fiscales. Si todo “estaba en orden”, como él mismo defendió en su día, el presidente debería conocer el origen de cada ingreso.

El episodio adquiere mayor relevancia porque Sánchez no puede mentir ante la Comisión del Senado. Si se comprobara en el futuro que falseó información, podría enfrentarse a acusaciones de falso testimonio, un delito grave. Por ello, las formaciones de la oposición han comenzado a analizar con detalle cada respuesta ambigua o cada silencio del jefe del Ejecutivo.

En cualquier caso, la sombra de San Bernardo 36 sigue persiguiendo a Pedro Sánchez. Su suegro, fallecido en 2015, fue conocido por dirigir negocios ligados al ocio homosexual y la prostitución masculina, un pasado que siempre ha incomodado al presidente y que reaparece cada vez que se le pregunta por el origen de los fondos que sostuvieron su ascenso dentro del PSOE.

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