«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
HAN ALMACENADO DATOS CONFIDENCIALES DESDE 2020

Sánchez otorgó seis millones a una UTE de Vodafone y Huawei pese a las advertencias internacionales sobre riesgos de espionaje

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Europa Press

A finales de 2019, el Ejecutivo español liderado por Pedro Sánchez concedió una subvención de seis millones de euros a una Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Vodafone y Huawei para un proyecto relacionado con el desarrollo de la red 5G en Andalucía. Esta decisión se produjo casi dos años después de que Estados Unidos emitiera alertas sobre el posible espionaje a través de la tecnología de Huawei y comenzara a imponer sanciones contra la multinacional china.

La multinacional china Huawei, vinculada al Gobierno de Pekín, se encuentra bajo la lupa internacional debido a las sospechas, originadas en Estados Unidos desde 2018, de que sus equipos podrían ser usados para recopilar información sensible con fines de espionaje. A pesar de las sanciones y advertencias globales, el Gobierno de Sánchez ha continuado confiando en Huawei para proyectos tecnológicos críticos. De hecho, según informes recientes, desde 2020 equipos de la empresa han almacenado datos confidenciales de ciudadanos españoles gestionados por la Seguridad Social.

Además, según ha desvelado The Objective, la UTE recibió los fondos vinculados a esta iniciativa tecnológica, en un contexto en el que también se otorgaron importantes ayudas públicas a otras entidades extranjeras. Destaca, por ejemplo, que el Ministerio del Interior de Marruecos fue el segundo mayor receptor de subvenciones fuera de España, acumulando 32 millones de euros durante ese año, sólo superado por Ryanair.

El vínculo con Marruecos, país con el que Pedro Sánchez fortaleció relaciones diplomáticas entre 2018 y 2022, se reflejó en ayudas que alcanzaron los 92 millones de euros, principalmente canalizadas a través del Ministerio del Interior marroquí. Esta estrategia política ha supuesto dejar en segundo plano las históricas demandas saharauis y una menor atención al comercio con Argelia.

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