Se disparan las alarmas en el seno del Partido Socialista. Los últimos sondeos internos adelantados por The Objective apuntan a un sorpasso que amenaza con alterar de forma profunda el mapa político en Aragón y dejar a la candidatura de Pilar Alegría en una posición inesperada en su principal bastión urbano.
Según trasladan fuentes socialistas, el PSOE caería hasta la tercera plaza en la ciudad de Zaragoza, superado no sólo por el Partido Popular, sino también por VOX, que protagoniza el avance más intenso de toda la campaña. Las proyecciones sitúan a los de Santiago Abascal en el 24% de los votos, frente al 21% de los socialistas y un 34% del PP. La diferencia supera los tres puntos y rebasa el margen de error habitual, por lo que los demóscopos hablan de una probabilidad «muy elevada» de que el adelantamiento se materialice.
El dato tiene un valor simbólico añadido: Zaragoza es la cuarta ciudad más poblada de España, por detrás únicamente de Madrid, Barcelona y Valencia, y concentra cerca del 80% del electorado de la provincia. Un cambio de jerarquía en este enclave podría anticipar una tendencia que se reproduzca en otras grandes capitales.
Los analistas recuerdan que un fenómeno similar ya se produjo en las últimas elecciones extremeñas, donde el PSOE fue desplazado a la tercera posición en ciudades como Badajoz, Almendralejo, Navalmoral o Almaraz. «Zaragoza no es Badajoz», subrayan los expertos, precisamente por su tamaño y su capacidad de arrastre en clave nacional.
El panorama no mejora en Teruel. Allí los propios sondeos socialistas manejan la posibilidad de que el partido caiga incluso a la cuarta posición, por detrás de VOX y de Teruel Existe. La formación nacida al calor de la reivindicación contra la despoblación mantiene, paradójicamente, mayor fortaleza en la capital que en los municipios del entorno, y en buena parte de las encuestas aparece como tercera fuerza por delante del PSOE.
En Ferraz y en la dirección autonómica describen el escenario como un «tsunami de la extrema derecha» que no sólo castiga a la izquierda, sino que también limita el crecimiento del PP. «VOX se lleva la movilización y frena a los populares», admiten fuentes internas, que hablan de cinco meses de retroceso continuado para el principal partido de la oposición mientras se ensancha el bloque conservador.
Las cifras son elocuentes: la suma de las derechas rondaría el 60% del voto, frente a una izquierda reducida al entorno del 35%. Un reparto inédito en Aragón desde hace más de una década, cuando en 2011 el bloque encabezado por Luisa Fernanda Rudi y el Partido Aragonés alcanzó el 50% del apoyo electoral.
En el cuartel general socialista se detecta además un problema de clima interno. Dirigentes aragoneses lamentan una campaña «sin pulso» y sin capacidad de ilusionar al electorado. «No hay movilización, todo es marketing», reconocen, en contraste con la elevada afluencia que registran los actos de VOX en distintas localidades.
El posible desplome de Pilar Alegría tendría también una lectura nacional. La ex portavoz del Gobierno es una figura estrechamente asociada a Pedro Sánchez, y un mal resultado supondría un revés directo para el presidente. A diferencia de otros territorios, en Aragón no pesa ninguna imputación judicial sobre la candidata, lo que dejaría sin coartadas al partido en caso de un nuevo batacazo.