«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El objetivo es «frenar» a los patriotas

El bloque globalista conforma un Gobierno en minoría en Países Bajos con los liberales y los aliados del PP

Imagen de archivo del líder del D66 de Países Bajos, Rob Jetten - Europa Press

Los partidos del establishment neerlandés han cerrado filas para impedir cualquier giro soberanista en Países Bajos. El Demócratas 66 (D66), formación abiertamente progresista y globalista, ha alcanzado un acuerdo de gobierno en minoría con el liberal VVD y la Llamada Demócrata Cristiana (CDA), dos partidos integrados en la misma familia política europea que el Partido Popular español y Renew.

El pacto, cerrado tras semanas de negociaciones opacas, será presentado oficialmente este viernes, aunque ya ha quedado claro su objetivo principal: blindar la agenda globalista frente al avance de fuerzas conservadoras y patrióticas encarnadas por el liderazgo de Geert Wilders que habían ganado peso en las últimas elecciones.

El líder del D66, Rob Jetten, vencedor por un margen mínimo en los comicios de noviembre de 2025 y candidato a primer ministro, celebró el acuerdo asegurando que la coalición se centrará en cuestiones como el clima, la inmigración, la educación o la «nueva economía», los ejes clásicos del programa ideológico de Bruselas. Jetten apeló además a una supuesta «colaboración transversal», una fórmula habitual para diluir la oposición parlamentaria y neutralizar cualquier alternativa real.

El acuerdo se cerró tras reuniones nocturnas entre Jetten, la líder liberal del VVD, Dilan Yesilgoz, y el dirigente democristiano Henri Bontenbal, y deja a Países Bajos con un Ejecutivo sin mayoría parlamentaria, dependiente de pactos cambiantes para sacar adelante leyes clave, empezando por los presupuestos.

En total, las tres formaciones suman 66 de los 150 escaños de la Cámara Baja, una cifra muy alejada de la mayoría absoluta. Pese a ello, han optado por excluir deliberadamente a fuerzas conservadoras, como JA21, que el VVD llegó a plantear como posible socio. El veto vino directamente del D66, decidido a impedir cualquier influencia soberanista en el nuevo gobierno.

Tampoco prosperó la alternativa de un acuerdo con la izquierda clásica: el intento del D66 de sumar a la alianza socialdemócrata y ecologista GL/PvdA fue bloqueado por el propio VVD.

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