«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
la trampa financiera de la 'transición ecológica'

El giro «verde» hunde a BP: de gigante petrolero a empresa endeudada

Logo de BP.

El director ejecutivo de BP, Murray Auchincloss, afronta una creciente presión de los inversores ante los malos resultados financieros que la petrolera presentará esta semana, marcados por una deuda disparada y por el fracaso del giro «verde» iniciado durante la etapa del anterior director, Bernard Looney. La compañía británica, una de las mayores del sector energético mundial, lucha por recuperar la estabilidad tras haber gastado miles de millones en proyectos renovables que hoy se devalúan a gran velocidad.

Desde su llegada al cargo tras la salida de Looney, Auchincloss prometió enderezar el rumbo y “restaurar el valor” de BP. Sin embargo, el balance de la empresa refleja una deuda que podría alcanzar 82.000 millones de dólares, según un análisis independiente de Palissy Advisors, más del doble de lo que la compañía reconoce oficialmente.

El núcleo del problema está en el «giro verde» impulsado por Looney y respaldado entonces por Auchincloss, que como director financiero participó en la compra de activos sobrevalorados en biogás, energía eólica y solar. BP desembolsó 3.300 millones de dólares por la estadounidense Archaea, 1.400 millones por la brasileña Bioenergia y miles de millones más en parques eólicos frente a la costa de Estados Unidos. Tres años después, la compañía ha tenido que devaluar esos proyectos en 1.100 millones, el mismo precio que había pagado por ellos.

La deuda, lejos de reducirse, apenas ha caído 1.000 millones de dólares en los últimos seis meses. Mientras tanto, el precio del petróleo se mantiene por debajo de los 70 dólares por barril, un nivel que deja poco margen a Auchincloss para sostener dividendos y recompras de acciones. En abril, BP ya tuvo que recortar su programa de recompra a 750 millones, menos de la mitad de lo invertido el año anterior.

Para intentar estabilizar sus cuentas, Auchincloss ha puesto en marcha un ambicioso plan de ventas de activos por 20.000 millones de dólares hasta 2027. Entre ellos destaca Castrol, su histórica filial de lubricantes, cuyo valor podría caer a la mitad de lo estimado oficialmente. “

La comparación con Shell es inevitable. Mientras BP se endeudaba para alimentar su sueño «verde», su competidora reducía deuda en 10.000 millones y reforzaba su posición en los hidrocarburos. Hoy, Shell carece de los bonos híbridos que asfixian a BP y mantiene una estrategia de beneficios mucho más sólida.

Los errores de la etapa Looney —con la adquisición de activos inflados y la renuncia parcial a la rentabilidad del petróleo— han dejado a BP con un balance frágil, dependiente de las ventas y sin un modelo claro. La «transición ecológica» que debía modernizar la compañía se ha convertido en una trampa financiera.

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