«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Bruselas y Berlín aceleran el pacto comercial pese a la oposición interna

El Gobierno de Merz fuerza el acuerdo UE–Mercosur pese a la oposición del Parlamento Europeo y del campo: «Entrará en vigor sin esperar al tribunal»

Luiz Inacio Lula da Silva y Friedrich Merz en la COP30. Europa Press.

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado que el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el bloque Mercosur entrará en aplicación provisional, incluso aunque el Parlamento Europeo trate de bloquearlo por la vía judicial. Berlín pretende acelerar su puesta en marcha al margen del dictamen definitivo del Tribunal de Justicia de la UE.

Según explicó Merz durante un acto en Fráncfort, el tratado podrá aplicarse de forma provisional «en cuanto el primer país sudamericano lo ratifique», sin necesidad de esperar a que el alto tribunal europeo se pronuncie sobre su compatibilidad con el derecho comunitario. Sus declaraciones, recogidas por Bloomberg, confirman la determinación del Gobierno alemán de sacar adelante el pacto pese a la creciente contestación política y social.

Desde el Ejecutivo alemán se presenta el acuerdo UE–Mercosur como un instrumento para reforzar la «soberanía económica» europea en un contexto de reajustes globales. Merz defendió que Alemania puede desempeñar un papel central en una red de cooperación basada en el libre comercio y el multilateralismo entre Estados soberanos. Sin embargo, esta visión choca frontalmente con las advertencias del sector agrícola europeo.

Las organizaciones agrarias llevan meses denunciando que la apertura del mercado comunitario a productos sudamericanos —especialmente carne, soja y otros bienes agroalimentarios— supondrá una competencia desleal para los productores europeos, sometidos a normativas medioambientales y sanitarias mucho más estrictas. Para muchos agricultores, el acuerdo representa una amenaza directa a su viabilidad económica.

El tratado, cerrado tras más de 25 años de negociaciones, ha generado también resistencias políticas en Bruselas. El Parlamento Europeo aprobó por un margen muy ajustado solicitar un examen previo al Tribunal de Justicia de la UE para determinar si el acuerdo se ajusta al marco legal comunitario antes de su ratificación definitiva. Pese a ello, Merz sostiene que esta revisión no impide su aplicación provisional.

Mientras tanto, los defensores del acuerdo insisten en que sectores industriales europeos —como el automovilístico, el de maquinaria o el farmacéutico— podrían beneficiarse de un mayor acceso a los mercados del Mercosur. Para sus críticos, en cambio, el pacto vuelve a evidenciar una Europa dispuesta a sacrificar su agricultura en nombre de una agenda comercial diseñada desde los grandes centros industriales del continente.

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