«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
los padres no disponen de un procedimiento formal para eximir a sus hijos

El Parlamento Europeo acoge talleres de género para niños de 12 años sin permiso de los padres

Un imagen de archivo del Parlamento Europeo. Europa Press.

Lejos del hemiciclo y fuera del foco mediático habitual, el Parlamento Europeo ha acogido este martes una jornada dirigida a alumnos de 12 y 13 años centrada en educación sexual, diversidad e identidad de género, sin que exista un mecanismo formal de exclusión parental para las familias que no deseen que sus hijos participen, según informa The European Conservative.

El evento, titulado «Chi ha paura dell’amore?» («¿Quién tiene miedo del amor?»), cuenta con el patrocinio institucional de la eurodiputada italiana Carolina Morace, del grupo The Left/Movimiento Cinco Estrellas, que modera los principales paneles y clausura la jornada. Su respaldo político permite que la iniciativa se celebre dentro de las instalaciones de la Eurocámara.

También interviene la eurodiputada Giusi Princi, del Partido Popular Europeo, miembro de la Comisión de Cultura y Educación, lo que subraya el carácter transversal del acto, en el que confluyen representantes de distintas familias políticas. Asimismo, participa la diputada italiana Gilda Sportiello, también vinculada al Movimiento Cinco Estrellas, en un panel sobre modelos educativos.

El programa ha sido organizado en colaboración con EDUXO – European Network for Democracy and Equality, una red inscrita como lobby en 2024. La propuesta combina sesiones de educación sexual, marcos de identidad de género, prevención de la discriminación y talleres artísticos y emocionales.

Los alumnos participantes pertenecen a la sección italiana de la Escuela Europea Bruselas II, centro al que asisten mayoritariamente hijos de funcionarios y empleados de las instituciones comunitarias. Según fuentes consultadas, los padres no disponen de un procedimiento formal para eximir a sus hijos de la actividad.

Entre los talleres dirigidos a los menores figura «Reagire», en el que se realizan dinámicas emocionales mediante el uso de máscaras neutras, ejercicios de escritura creativa y juegos de rol estructurados. Los estudiantes representan papeles de víctima, agresor u observador en situaciones de acoso vinculadas a la orientación sexual o la identidad de género.

Para alumnos de mayor edad se desarrolla el taller «Capire e rafforzare», centrado en el análisis de obras de arte y fotografías con el objetivo declarado de «deconstruir estereotipos». Los participantes dramatizan escenas de discriminación y reflexionan colectivamente sobre sus emociones.

Existe también una sesión dirigida a adultos, «Educare e ascoltare», destinada a padres y profesores, que incluye dinámicas interactivas y explicaciones sobre conceptos vinculados a la identidad sexual y al uso de un «lenguaje consciente y respetuoso» como herramienta preventiva.

El sistema de Escuelas Europeas funciona bajo una convención internacional específica. Su máxima autoridad es el Consejo Superior, integrado por representantes de los Ministerios de Educación de los Estados miembros, junto con delegados de la Comisión Europea y otras agencias. Las decisiones pedagógicas son examinadas por comités conjuntos antes de su aprobación definitiva, lo que implica la participación directa de los gobiernos nacionales en el diseño curricular.

En el caso italiano, los docentes son enviados por el Ministerio de Educación y el Estado contribuye financieramente al funcionamiento de su sección. Italia, además, alberga su propia Escuela Europea en Varese.

El elemento más controvertido es la ausencia de un mecanismo formal de objeción parental. En varios sistemas educativos nacionales, la educación sexual contempla información previa detallada y, en ocasiones, alternativas académicas para quienes no deseen participar. En el modelo de las Escuelas Europeas, las decisiones adoptadas por los órganos centrales se aplican de manera uniforme.

Aunque existen asociaciones de padres con representación consultiva, su capacidad para garantizar exenciones individuales parece limitada. Algunas familias han expresado inquietud por la introducción de marcos identitarios a edades tempranas y por la falta de una opción clara de elección, especialmente teniendo en cuenta que muchos padres trabajan en las propias instituciones europeas.

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