«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Para pactar con los ecologistas

La CDU (PP) introduce la «neutralidad climática» en la Constitución alemana

La CDU (PP) introduce la «neutralidad climática» en la Constitución alemana
Friedrich Merz. Europa Press

Los ecologistas alemanes, que serán «liberales que reciclan», como les denomina la escasa izquierda que aún habla a los obreros, están consiguiendo que los partidos tradicionales adopten su programa. Después de cerrar las centrales nucleares y de convertir la naturaleza en una especie de nueva religión, ahora convierten la «neutralidad climática» en un mandato constitucional.

El día 18, el viejo Bundestag que eligió en diciembre de 2021 al socialista Olaf Scholz como canciller de Alemania, aprobó una serie de reformas constitucionales aprovechando que la CDU-CSU, aliado del PP español en el Parlamento Europeo, el partido socialista, el SPD, y los Verdes, tienen la mayoría imprescindible de dos tercios, de la que carecen en el Bundestag renovado el 23 de febrero pasado y que se constituirá el día 25.

En las votaciones, la alianza negra, roja y verde, a la que se opusieron la derecha de AfD, la izquierda de Die Linke y los liberales del FDP (que desaparecerán del próximo Parlamento), aprobó relajar la regla del tope de déficit para el gasto militar siempre que no supere un 1% del PIB, destinar en los próximos 12 años 500.000 millones de euros a infraestructuras y cambio climático y, lo más sorprendente, incluir el objetivo de la neutralidad climática del país para 2045.

El Bundesrat, la cámara alta del Parlamento federal, aprobó el 21 la reforma, por lo que la llamada «neutralidad climática» se ha incorporado definitivamente al artículo 143 de la Ley Fundamental.

La Comisión Europea ha fijado esa «neutralidad climática» en la UE para 2050; los chinos, para 2060; y los indios, para 2070. Los Estados Unidos, por obra de Donald Trump, se han retirado del Acuerdo de París. Los alemanes, en cambio, siempre en vanguardia, sea en la guerra o en la paz quieren ser los primeros. El coste de adelantar cinco años ese objetivo se ha calculado en 750.000 millones de euros, aparte de que sin duda acabará por destruir la industria alemana, ya muy dañada por el encarecimiento energético debido a la guerra de Ucrania y a la obsesión por el coche eléctrico y las normas ambientales.

Ya que son un partido en retroceso (perdieron un millón votos en las últimas elecciones y han bajado al cuarto lugar, al superarles AfD a ellos y a los socialistas), los verdes esperan que a través de esa enmienda puedan tumbar en los tribunales cualquier plan o medida de un Gobierno de la CDU-CSU para reindustrializar Alemania o frenar, por ejemplo, la supresión de las calderas particulares de gas natural.

Friedrich Merz, el candidato de la CDU, al que Alberto Núñez Feijoo ha felicitado por su victoria, está traicionando todas sus promesas, con tal de obtener los escaños del SPD y los Verdes, desde el combate contra la inmigración ilegal al apoyo a la industria del automóvil. Sin embargo, la religión climática es un elemento que une a los populares alemanes y a las izquierdas.

Merz y sus socios socialistas están de acuerdo en que Alemania debe rearmarse contra Rusia; también en reducir las emisiones de CO2. No explican cómo van a construir tanques y cazas sin contaminar. ¿O es que la tecnología alemana es capaz de fabricar carros de combate eléctricos?

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