«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
solicita que se eleven hasta los 20 años de prisión

La Fiscalía francesa pide endurecer las penas contra los instigadores de la decapitación yihadista de Samuel Paty

Recordatorio del asesinato del profesor Samuel Paty. Europa Press

La Fiscalía de Francia ha solicitado este viernes que se eleven hasta los 20 años de prisión las condenas impuestas a dos de los implicados en la campaña de odio que precedió al asesinato del profesor Samuel Paty, decapitado en 2020 por un joven yihadista de origen checheno tras mostrar caricaturas de Mahoma en una clase sobre libertad de expresión.

El Ministerio Público considera insuficientes las penas de 15 y 13 años dictadas inicialmente contra Abdelhakim Sefrioui, predicador, y Bhramin Chnina, padre de una alumna del centro, ambos condenados por haber difundido y alimentado una ofensiva pública contra el docente antes de su asesinato. La petición de aumento de condena se produce después de que los dos recurrieran las sentencias.

Desde finales de enero, ambos están siendo juzgados de nuevo ante un tribunal especial en París por su papel en la campaña digital que señaló directamente al profesor de geografía e historia, que impartía clase en el colegio Bois d’Aulne, en el departamento de Yvelines, a las afueras de la capital francesa. Para la Fiscalía, su actuación no fue un hecho aislado, sino parte de un proceso que generó un clima de hostilidad creciente en torno al profesor.

Los fiscales han reclamado además que, en caso de imponerse la pena máxima solicitada, se establezca un cumplimiento obligatorio de al menos dos tercios de la condena sin posibilidad de reducción ni sustitución por otras medidas. A su juicio, los hechos no pueden analizarse al margen del contexto de presión y señalamiento que sufrió el docente en los días previos a su asesinato.

En esa línea, el Ministerio Público ha descrito lo ocurrido en el centro educativo como una auténtica «campaña de terror» previa al crimen cometido por el checheno Abdulaj Anzorov. Según han explicado, el propio profesor acudió al colegio con un martillo días antes del ataque con la intención de protegerse ante el clima de amenazas e intimidación que, sostienen, fue consecuencia directa de las acciones emprendidas por los ahora procesados.

Para la acusación, ese periodo de hostigamiento resulta clave en la cadena de acontecimientos que desembocó en el asesinato, ya que consolidó un entorno de presión y miedo que terminó por señalar al profesor como objetivo. La revisión de las penas, por tanto, no sólo pretende castigar unos hechos ya juzgados, sino subrayar la gravedad de la incitación y la responsabilidad de quienes alimentaron el odio que precedió al crimen.

+ en
Fondo newsletter