Berlín ha vuelto a mostrar hasta qué punto la corrección política puede borrar la memoria. El viernes 5 de septiembre, la Policía alemana retiró un memorial improvisado en honor a «las víctimas de la inmigración masiva de Merkel» levantado en la plaza Breitscheidplatz, escenario del atentado yihadista que en 2016 acabó con la vida de 13 personas en un mercadillo navideño.
El homenaje consistía en bloques de hormigón, flores y fotografías de las víctimas, entre ellas la del agente Rouven Laur, asesinado por un islamista. Según el medio Deutschland-Kurier, las imágenes fueron directamente arrojadas a la basura durante la intervención policial.
Un día antes, el 4 de septiembre, agentes de Berlín ya habían cubierto el memorial con bolsas de basura para ocultarlo a la vista. Al día siguiente, un vehículo blindado de la Policía acudió al lugar y desmontó por completo la instalación.
El ataque, perpetrado en 2016 contra el mercado navideño de Breitscheidplatz, se convirtió en símbolo del fracaso de la política migratoria de Angela Merkel, que permitió la entrada masiva de solicitantes de asilo sin control. Trece personas fueron asesinadas y decenas resultaron heridas cuando un terrorista tunecino arrolló a la multitud con un camión.
Ahora, nueve años después, el recuerdo de las víctimas es silenciado mientras Berlín evita cualquier referencia a la relación entre la inmigración descontrolada y el auge del terrorismo islamista.