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Avisaron por teléfono satelital para que les recogiesen

La Policía italiana detiene a dos traficantes egipcios que viajaban a bordo del Open Arms

Open Arms.

La ONG española, Open Arms, vuelve a estar envuelta en polémica. En esta ocasión, la Policía italiana tuvo que intervenir durante el último desembarco de la organización en puertos de Salerno. Los agentes, en colaboración con los militares de la Guardia di Finanza, detuvieron a dos traficantes de nacionalidad egipcia que habían viajado a bordo del buque de la ONG.

Los hechos se remontan al pasado 5 de enero, cuando la organización fundada por Òscar Camps llegó a la ciudad portuaria de Salerno después de haber asistido, en días previos, a un total de 58 inmigrantes ilegales en aguas cercanas a costas de Libia.

La operación de la ONG frente a territorio libio se llevó a cabo el miércoles 3 de enero, cuando el buque de Open Arms se encontraba a menos de 50 millas náuticas de costas de Zuara (Libia). Fue en esos momentos cuando su fundador, Òscar Camps, se hizo eco, a través de su perfil oficial de X, del operativo mediante el cual prestaron asistencia a dos embarcaciones con seis y 52 inmigrantes ilegales respectivamente.

Lo que el fundador de Open Arms no citó en ningún momento fue que una de las embarcaciones, la de menor número de ocupantes, era la que había prestado asistencia a la que transportaba a más de 50 inmigrantes. Y que después de navegar durante algo más de 40 millas náuticas, transmitieron su posición a través de un teléfono satelital, según han revelado fuentes de la Policía del Estado italiana.

Así, después de que la organización completase el recorrido hasta puertos italianos, las autoridades del país se vieron obligadas a intervenir ante la presencia de los traficantes a bordo del buque de Open Arms. Los detenidos, Mohamed Abdalla Abdelhakim, de 20 años de edad, y A.S., de 17, son de nacionalidad egipcia y han sido puestos a disposición de la Justicia italiana «por haber facilitado la entrada ilegal en el territorio nacional de sus demás compatriotas».

Por último y según confirman fuentes de la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (FRONTEX) a LA GACETA, la presencia de estos traficantes a bordo de las ONG es cada vez más frecuente. Las redes criminales suben a bordo de los buques «para vigilar que nadie cuente nada» con respecto a cómo se ha organizado el viaje ilegal desde Libia.

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