«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
DICE QUE SU ACTITUD EN DEFENSA DE LAS FRONTERAS ES «EGOÍSTA»

Macron ataca al Gobierno de Meloni por su negativa a dejar entrar en Italia a inmigrantes ilegales

El presidente de Francia, Emmanuel Macron. Reuters
El presidente de Francia, Emmanuel Macron. Reuters

Francia cede y «de forma excepcional» recibirá en sus puertos al Ocean Viking y sus 234 inmigrantes ilegales, después de que el gobierno de Giorgia Meloni se negara a dejarles desembarcar en Italia.

Francia e Italia llevan días de tira y afloja con este enésimo desafío de los globalistas al nuevo gobierno soberanista italiano, poniendo a prueba su aguante. Y en algo recuerda la disputa entre los estados del sur de Estados Unidos, desbordados por la avalancha de ilegales, frente al gobierno federal y los estados demócratas, que presumen de acogedores sin pagar el precio.

Ha sido el ministro del Interior francés, Gerald Darmanin, quien ha anunciado la decisión francesa, añadiendo que una tercera parte de los refugiados serán reubicados en Francia tras desembarcar en Toulon. Por su parte, la ministra gala de Asunto Exteriores, Catherine Colonna, ha aprovechado la ocasión para cargar contra el Ejecutivo italiano al comentar la decisión que se ha tomado «debido a la negativa obstinada y la falta de humanidad de Italia».

El buque Ocean Viking, con bandera noruega pero propiedad de la organización humanitaria francesa SOS Méditerranée, ha llegado a puertos de la ciudad francesa de Tolón con más de 200 inmigrantes a bordo y tras recorrer casi 3.000 kilómetros.

El ministro del Interior francés ha calificado esta negativa de «incomprensible» y «egoísta». El 11 de noviembre, la ministra francesa para Asuntos de la Unión Europea, Laurence Boone, dijo además que «se ha roto la confianza» con Italia.

Todo el mundo parece olvidar el pequeño detalle de que eso es lo que quieren los italianos y eso es precisamente lo que han votado al convertir Fratelli d’Italia en el partido con mayor respaldo, con diferencia, en las pasadas elecciones. Así lo recordó la propia Giorgia Meloni el 8 de noviembre al señalar que «en materia de seguridad y de lucha contra la inmigración ilegal, los italianos nos hemos expresado en las urnas eligiendo nuestro programa y nuestra visión (…). Nuestro objetivo es defender la ley, la seguridad y la dignidad de cada persona. Para ello, queremos frenar la inmigración ilegal, evitar más muertes en el mar y combatir a los traficantes de personas. Los ciudadanos nos han pedido que defendamos las fronteras de Italia, y este Gobierno no traicionará su palabra».

Dos días antes, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, agradecía a su homólogo italiano en estos términos: «¡Por fin! Le debemos un gran agradecimiento a Giorgia Meloni y al nuevo gobierno italiano por proteger las fronteras de Europa. Grazie Giorgia!».

El enfrentamiento está causando grandes preocupaciones en Bruselas, y la vicepresidenta de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, dijo el sábado que la UE «no puede permitir que dos estados miembros [estén] peleándose entre sí en público y creando otra megacrisis política sobre la migración».

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