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No nos resignemos a la grisura y al pesimismo estéril, dijo Francisco

Meloni, junto al Papa, a favor de la natalidad: «Queremos una Italia en la que se redescubra la belleza de ser padres»

La presidente del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, junto al Papa Francisco. Twitter Giorgia Meloni

Este viernes, el Papa Francisco ha participado junto a la presidente del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, en la tercera edición de los Estados Generales de la Natalidad, en el Auditorio Conciliación de Roma.

Al dirigirse a las Autoridades y Representantes de la Sociedad Civil de Italia, el Papa agradeció a los presentes su compromiso en la lucha contra el «invierno demográfico». «Hace quince días, mi secretario paseaba por la Plaza y vino una madre con un cochecito de bebé. Él, un sacerdote de corazón tierno, se acercó a bendecir al niño, y era un perrito… Hace quince días, en la Audiencia de los miércoles: yo iba a saludar, y pasé por delante de una señora, de cincuenta años más o menos -¡como yo más o menos! – saludé a la señora, y ella abrió una bolsa y dijo: ‘bendice a mi bebé’… Un perrito… Ahí no tuve paciencia y regañé a la señora: ‘Señora, ¡tantos niños con hambre, y usted con el perrito! Hermanos y hermanas, éstas son escenas del presente, pero si las cosas siguen así, ésta será la costumbre del futuro… tengamos cuidado», dijo el Papa, recoge Vatican News.

En este sentido, el Papa Francisco afirmó que, el nacimiento de los hijos es el principal indicador para medir la esperanza de un pueblo. Si nacen pocos niños significa que hay poca esperanza. Y al recordar que el año pasado Italia alcanzó el mínimo histórico de nacimientos, dijo que esto no sólo tiene repercusiones desde el punto de vista económico y social, sino que mina la confianza en el futuro.

«Hoy en día, traer hijos al mundo se percibe como una tarea a cargo de las familias. Y esto, desgraciadamente, condiciona la mentalidad de las jóvenes generaciones, que crecen en la incertidumbre, cuando no en la desilusión y el miedo. Viven en un clima social en el que fundar una familia se está convirtiendo en un esfuerzo titánico, en lugar de ser un valor compartido que todos reconocen y apoyan. Sentirse solo y obligado a confiar únicamente en las propias fuerzas es peligroso: significa erosionar poco a poco la vida en común y resignarse a existencias solitarias, en las que cada uno tiene que arreglárselas por su cuenta. Con la consecuencia de que sólo los más ricos pueden permitirse, gracias a sus recursos, más libertad a la hora de elegir qué forma dar a sus vidas. Y esto es injusto, además de humillante», continuó el Pontífice, según recoge el medio Vaticano.

Francisco dijo que existe una cultura poco amiga de la familia, incluso se podría decir que es enemiga de la familia, centrada en las necesidades del individuo, donde se reivindican constantemente los derechos individuales y no se habla de los derechos de la familia.

«En particular, existen limitaciones casi insuperables para las mujeres. Las más perjudicadas son precisamente ellas, mujeres jóvenes a menudo obligadas a la encrucijada entre carrera y maternidad, o aplastadas por el peso del cuidado de la familia, sobre todo en presencia de ancianos frágiles y personas dependientes. En este momento, las mujeres son esclavas de esta regla del trabajo selectivo, que les impide también la maternidad», dijo.

«Aquí es bueno ver a los mundos de la política, la empresa, la banca, el deporte, el espectáculo, el periodismo, reunidos para pensar en cómo pasar del invierno a la primavera demográfica. Sobre cómo empezar a nacer de nuevo, no sólo físicamente, sino interiormente, para salir a la luz cada día e iluminar el mañana con esperanza. No nos resignemos a la grisura y al pesimismo estéril», afirmó el Santo Padre, según Vatican News.

Por su parte, Giorgia Meloni también realizó un discurso en el que reivindicó la belleza de ser padres. «Nuestra historia no está hecha de melancolía, sino de grandes hazañas, creatividad y logros que han impresionado al mundo. Esa es la Italia en la que queremos volver a vivir. Queremos devolver a los italianos la certeza y el orgullo de vivir en una nación capaz de mirar hacia el futuro, donde la gente quiere hacer y realizarse. Una nación en la que se redescubre la belleza de ser padres«, escribió en su cuenta de Twitter junto a un vídeo del discurso.

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