Estados Unidos ha garantizado públicamente su respaldo al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ante posibles «dificultades financieras» o «amenazas a la estabilidad» que pudiera afrontar el país, en plena antesala de unas elecciones legislativas que se celebrarán en abril y que se perfilan como las más disputadas en décadas.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, realizó estas declaraciones en Budapest durante una rueda de prensa conjunta tras participar en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Rubio afirmó que el presidente Donald Trump estaría «muy interesado en encontrar formas de proporcionar ayuda» si Hungría se enfrentara a obstáculos económicos o amenazas contra su estabilidad.
«Si se enfrentan a dificultades financieras, si se enfrentan a obstáculos para el crecimiento, si se enfrentan a amenazas para la estabilidad de su país, sé que el presidente Trump estará muy interesado (…) en encontrar formas de proporcionar ayuda si alguna vez se diera el caso», señaló Rubio, subrayando que el éxito de Hungría está directamente vinculado a los intereses estratégicos estadounidenses.
El jefe de la diplomacia norteamericana calificó la actual etapa de relaciones entre Washington y Budapest como una «edad de oro», destacando la estrecha conexión personal entre Trump y Orbán como un factor decisivo en el fortalecimiento de los vínculos bilaterales.
«El presidente Trump está profundamente comprometido con su éxito, porque su éxito es nuestro éxito», afirmó Rubio, añadiendo que la relación con Hungría es «esencial y vital para nuestros intereses nacionales». Además, recalcó que es especialmente importante para Estados Unidos que Hungría «tenga éxito», en particular «mientras Orbán sea el primer ministro».
En un contexto preelectoral marcado por la polarización política, las palabras de Rubio han sido interpretadas como un respaldo explícito al Gobierno soberanista húngaro. No obstante, el secretario de Estado matizó que «lo que ocurra en este país depende de los votantes de este país», aunque insistió en que la relación personal entre Trump y Orbán ha resultado «increíblemente beneficiosa» para ambos países.