El Parlamento Europeo ha acogido la Cumbre Transatlántica sobre la Libertad de Expresión, un encuentro internacional organizado por el Political Network for Values que ha reunido a parlamentarios y líderes políticos de Europa, África y América con un objetivo central: reivindicar la libertad de expresión como uno de los pilares esenciales de las democracias occidentales frente al avance de políticas de censura y exclusión ideológica.
Uno de los discursos centrales de la cumbre ha sido el del presidente de VOX, Santiago Abascal, que ha denunciado que el Gobierno de Pedro Sánchez quiere condenar a España «a la invasión migratoria, y al silencio y a la persecución».
«Lo que está en juego no sólo tiene que ver con el corazón de la dignidad humana, sino con lo más importante al derecho romano, al pensamiento griego y a la espiritualidad cristiana. No se comprende Occidente y no se comprende Europa sin la libertad de expresión», ha dicho.
El líder de VOX ha recordado que «dábamos por hecho que la libertad de expresión estaba perseguida y anulada en China, en Corea del Norte y en Venezuela», pero que también «está siendo arrebatada poco a poco en el corazón de Occidente, en Europa».
Frente a esta situación, ha afirmado que «nuestras sociedades y nuestras naciones no están condenadas por ningún tipo de determinismo histórico a ir perdiendo la libertad». Así, ha incidido en el cambio de ciclo político internacional: «Vemos tiranos que van cayendo y vemos también como los socialistas y los globalistas empiezan a perder posiciones en muchos foros internacionales». En este contexto, ha citado a Donald Trump y en el presidente Javier Milei, entre otros, como referentes en la defensa de los principios occidentales.
Abascal ha denunciado también la demonización sistemática de los partidos soberanistas: «Hasta ahora les bastaba la demonización», ha subrayado, y ha puesto ejemplos concretos de esta situación en distintos países europeos, como el cierre de un canal de TDT en Francia por dar voz a Marine Le Pen, la actuación del Gobierno de Donald Tusk en Polonia, la persecución judicial de Giorgia Meloni y Matteo Salvini en Italia o las sanciones impuestas a Hungría por su política de protección de fronteras y de la infancia.
En este sentido, ha advertido que «la grieta en el muro es cada vez más grande» gracias al auge de canales alternativos de información, especialmente en redes sociales, lo que explica los intentos de censura desde Bruselas.
Por su parte, Kilga Gál (Hungría) ha denunciado además el hostigamiento contra los organizadores del evento: «nos sentimos atacados por haber desarrollado este evento dentro del Parlamento Europeo, nuestro oponente utilizan todas las herramientas para silenciarnos». En este sentido, ha advertido de que «La izquierda no soporta voces divergentes y estamos siendo atacados, aquí en el parlamento tratan de excluirnos de la cooperación».
Mateusz Morawiecki, presidente del ECR Party y ex primer ministro de Polonia, ha defendido la necesidad de proteger «esa libertad de expresión que nació en los valores cristianos». En su intervención, ha propuesto la creación de una «OTAN económica», al considerar que «hay que defender el mundo libre y tenemos que colaborar para una mejor plataforma económica, crear nuevas alianzas estratégicas».
La cumbre ha contado también con voces procedentes de América, como la del presidente chileno, José Antonio Kast, quien ha defendido que «estamos aquí porque creemos en la libertad, en la dignidad y en el respeto por la persona humana». Kast ha criticado los «ismos» ideológicos y ha subrayado que «defender la democracia real es un acto de responsabilidad histórica».