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DANIEL NOBOA ES EL MANDATARIO MÁS JOVEN DEL CONTINENTE

Ecuador, 2023: la presidencia truncada de Lasso da paso a un cambio de paradigma político

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa. Europa Press

Ecuador cierra el 2023 teniendo en el poder al presidente más joven del continente y frente al reto de combatir el peor índice de violencia en la historia. Daniel Noboa fue electo con apenas 35 años y asumió el poder con 36 recién cumplidos. El voto joven fue crucial para derrotar al binomio del socialismo del siglo XXI en el país sudamericano. Las redes sociales jugaron un rol importante en su triunfo. Más aun considerando que su esposa, de solo 25 años, es influencer en el área de nutrición.

Además de compartir sus listas de reproducción en Spotify, lo cual dio a los votantes una sensación de cercanía y cotidianidad, Noboa causó un cambio de paradigma en la política ecuatoriana. Desde el primer debate presidencial tuvo un contraste marcado con los demás candidatos. Puso fin a la era de lo que él llama los «pro» y los «anti». En lugar de enfrentarse a sus rivales con alusiones personales y pleitos, como sí lo hicieron otros candidatos, Noboa se mostró un hombre práctico, calmado, con datos y soluciones.

Por primera vez en la historia del Ecuador los candidatos presidenciales llegaron al debate con chalecos antibalas. Dado que en agosto fue baleado y asesinado en plena campaña el candidato y exlegislador Fernando Villavicencio.

Aunque Noboa en el segundo debate, donde solo estaban él y la candidata del socialismo del siglo XXI como finalistas, no tuvo un desempeño tan lucido como en la primera ronda, le pasó algo similar a lo ocurrido con Javier Milei en Argentina. Ambos se mostraron no como políticos de carrera, capaces de mentir en la cara a sus votantes, como sus rivales, sino como hombres de carne y hueso que se ponen nerviosos y a la vez con capacidad de generar empleo -ya que vienen del sector privado- y no como sus contrincantes que nunca han trabajado en el sector productivo; sino que siempre vivieron de los impuestos de los trabajadores.

En ese sentido la bancada oficialista promovió un proyecto de ley económico para agilizar procesos de contratación e inversión, por medio del alivio fiscal. Este fue el primer éxito legislativo, surgido del Ejecutivo, del Gobierno.

Sin embargo, esto no sucedió sin tensión en ciertos sectores. Luego de más de una década de socialismo del siglo XXI, hay una división muy profunda en la sociedad ecuatoriana, algo similar a lo que en Argentina llaman «la grieta». Desde el oficialismo llaman a no confundir acuerdos con «pactos». En vista de que la bancada del socialismo del siglo XXI es mayoría, ha sido necesario hasta ahora el diálogo para la aprobación de medidas. Pero los que Noboa llama «antis» lo acusan de pactar con estos, lo mismo al Partido Social Cristiano que ahora tiene la presidencia del Legislativo.

No obstante, dicho partido ha decidido no respaldar, por ejemplo, el enjuiciamiento a la Fiscal General Diana Salazar. Desde el Parlamento la bancada de la izquierda pretende usar su poder para enjuiciarla. Ya que ella ha sido clave para la detención de los jerarcas del socialismo del siglo XXI. Esto es aplaudido por la mayoría de la sociedad. Sin embargo, es combatida por los coidearios de los prófugos, que la acusan de lawfare.

Donde más tensión ha habido es frente a la posibilidad de judicializar al exvicepresidente Jorge Glas. Fue apresado en el gobierno de Lenin Moreno y liberado por un juez en el de Guillermo Lasso. Desde el sector más derechista, acusan que su liberación fue posible gracias al pacto con el socialismo del siglo XXI para aprobar una reforma impositiva que traicionó a sus votantes: la clase media. Pero los «antis», representado sobre todo por votantes de Construye, la alianza liderada por el difunto Villavicencio, nunca lo acusaron de pactar, como sí lo hacen con ADN y el PSC.

Ahora los reproches de supuestos «pactos» por parte de los legisladores de ambos partidos surgen porque se abstuvieron de votar sobre el juicio contra Glas, alegando que no es su competencia sino del poder judicial. Esto desencadenó en una rencilla digital donde un abogado penalista se enfrentó a Rafael Correa para explicarle qué le compete y qué no al Poder Legislativo.

Esta nueva dinámica política surge como consecuencia del retiro abrupto de Lasso del poder. Por medio de una herramienta constitucional, la «muerte cruzada», abdicó la presidencia y disolvió el Parlamento, llamando a elecciones anticipadas.

Luego de cuatro intentos de removerlo del poder, tanto en las calles como en los curules, finalmente lo lograron ante la amenaza de un juicio político en su contra. Podía lanzarse como candidato pero no tenía respaldo. Terminó su mandato a mitad de término con la peor aprobación de la región, sobre todo por la crisis de inseguridad que vive el país sudamericano.

De manera que lo más destacado en el 2023 es el hecho que un presidente no llegó al término de su mandato y el inicio de una nueva era. El siguiente reto es mantener el respaldo de la ciudadanía, dado que Ecuador tiene un legado de interrupciones en la sucesión democrática.

En ese sentido será vital mantener el apoyo de Quito, la capital y ciudad más poblada del Ecuador. Noboa sabe, y lo destacó en las fiestas de Quito que celebran la fundación española, que los quiteños le dieron el triunfo. No es un dato menor que el ser alternativa al socialismo del siglo de XXI lo posicionó en la Sierra, la parte andina, frente a la costa (su región natal) que votó en contra.

Hasta ahora el discurso de Noboa ha sido de unidad frente a la división. Para seguir gozando de respaldo deberá ir acompañado de muestras claras de creación de empleo, lucha contra la corrupción y sobre todo el combate del crimen para gozar de apoyo en el 2024.

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