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los secuestradores han liberado a las religiosas seis días después del rapto

El Vaticano confirma la liberación de las seis monjas católicas secuestradas en Haití

Una mujer reza en Haití por las religiosa secuestradas. Twitter.

Las seis hermanas de Santa Ana secuestradas en Haití hace una semana han sido liberadas. Seis días después de su secuestro los agresores han puesto en libertad a las religiosas. Precisamente las hermanas fueron secuestradas cuando viajaban en un autobús por un grupo de hombres armados, llevando el vehículo a un paradero desconocido.

Según informaron los medios locales, los secuestradores llegaron a exigir un rescate de 3,5 millones, que no han sido abonados. Precisamente por eso la noticia de su liberación ha sorprendido a la Iglesia, que ha comunicado al Papa Francisco y a los medios vaticanos la noticia a través del arzobispo de Puerto Príncipe y presidente de la Conferencia Episcopal de Haití, monseñor Max Lerous Mesidor.

La liberación ha llegado sin ningún intercambio, tal como propuso el obispo de Anse-à-Veau, monseñor Pierre-André Dumas. «Secuestrar a mujeres que dedican su vida a salvar a los pobres y a los jóvenes es un gesto que verá el juicio de Dios», explicó el prelado en los micrófonos de Radio Vaticana, al tiempo que se ofreció como rehén de intercambio de las religiosas.

Tras conocer la noticia de la liberación, el obispo ha indicado: «Hemos clamado a Dios y Él nos ha hecho fuertes en nuestras pruebas y ha devuelto a nuestros cautivos a la libertad. Ha convertido los corazones endurecidos y liberará a Haití de todo mal, para que todos sus hijos conozcan la alegría de una libertad inestimable. La Iglesia sigue comprometida con el advenimiento de una era de justicia y de paz en Haití».

La noticia llegó pocas horas después de celebrar una jornada de oración y adoración eucarística en favor de la liberación de las Hermanas, promovida por la Conferencia de Religiosos del país y por los obispos caribeños: «¡Que dejen de pisotear la dignidad inalienable de los hijos de Dios!», clamaron entonces en una nota conjunta los prelados Mesidor y Morachel Bonhomme.

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