Roma se ha visto desbordada esta semana por miles de jóvenes católicos llegados de todos los rincones del mundo para participar en el Jubileo de la Juventud, una cita central en el calendario del año santo jubilar convocado por la Iglesia. El evento culmina este sábado 2 de agosto con una vigilia nocturna presidida por el Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense de la historia, elegido hace menos de tres meses.
El encuentro, dirigido a jóvenes de entre 18 y 35 años, ha convertido la capital italiana en un hervidero de fe, himnos y banderas. Durante los últimos días, grandes grupos de peregrinos han recorrido las calles de Roma entonando cánticos religiosos, ondeando símbolos nacionales y participando en actos espirituales de preparación para la gran vigilia.
La organización espera que el evento congregue hasta un millón de jóvenes creyentes este sábado, en una jornada que supone la culminación de una peregrinación internacional de una semana y que reafirma el vigor de una juventud católica que responde con entusiasmo a la llamada de la Iglesia en tiempos de confusión moral y cultural.