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la comunidad religiosa de notre dame defiende la construcción del templo

Monjas francesas «placan» el fanatismo climático en favor de una iglesia católica

Monjas de la comunidad de Notre-Dame protegen la construcción de una iglesia frente a los activista climáticos.

En el profundo valle de Ardèche, al sureste de Francia, se encuentra Saint-Pierre-de-Colombier. Este pequeño pueblecito de apenas 400 habitantes lleva varios años inmerso en una polémica: la construcción de una iglesia gigantesca por iniciativa de una comunidad religiosa local, que ha dividido la sociedad en dos.

Este proyecto, promovido por la comunidad religiosa de la Familia Misionera de Notre-Dame, pretende construir una imponente basílica con capacidad para 3500 personas en el corazón del parque natural de los Monts d’Ardèche. La construcción religiosa, que será tres veces más grande que la basílica de Fourvière en Lyon, tendrá además un aparcamiento para autobuses, para facilitar la llegada de peregrinos.

Esta iniciativa de las hermanitas misioneras de Notre-Dame, sin embargo, no ha sido bien acogida por toda la comunidad local. Defensores climáticos aseguran que la construcción de esta iglesia de más de 50 metros de altura conducirá «a la destrucción de especies protegidas y de su hábitat».

Precisamente el lunes 16 por la mañana saltaba la polémica en redes sociales por el enfrentamiento directo entre las monjas y los defensores climáticos. A primera hora de la mañana, activistas medioambientales del colectivo Les Amis de la Bourges llegaron al lugar de la obra, que pretenden boicotear, y se encontraron con varias monjas. Estas hermanitas accedieron de madrugada a la construcción y formaron una cadena humana alrededor de una retroexcavadora para proteger la obra.

En un vídeo difundido por la cadena francesa FTV3, se ve cómo la protección de la obra ha llegado al enfrentamiento físico, al punto que una monja misionera de Notre-Dame ha «placado» a uno de los fanáticos del clima que trataba de impedir la construcción de la obra rompiendo el material. Ambos han terminado en el suelo gracias a la bravura de esta hermanita francesa.

Este conflicto, sin embargo, no es nuevo. Ha estado marcado por años de procesos judiciales, «presiones» y persecuciones públicas que todavía se pueden leer en las paredes: «No a los católicos fundamentalistas, no a la basílica». Una basílica que acogería a los 2000 peregrinos que cada diciembre acuden a Saint-Pierre-de-Colombier.

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