Ā”Hazte el muerto! Ā”Dame la patita! Ā”Haz la croqueta!… quĆ© chulo es presumir con tus amigos viendo como tu perro hace este tipo de cosas completamente inĆŗtiles.
Si quieres perder el tiempo con esas cosas lo mejor es que lo dejes para mÔs adelante y te centres primero en enseñar a tu recién llegado cachorro las cosas mÔs bÔsicas (y útiles).
Y lo mĆ”s urgente y necesario para todo novato es conseguir que su perro haga sus necesidades en la calle. Algo completamente bĆ”sico para el resto de la vida del perro, parece una tarea imposible para muchos dueƱos. Y en realidad lo Ćŗnico que se necesita es paciencia y constancia durante unos dĆas. No parece un mal negocio el sacrificio de esosĀ dĆas, si con eso consigues toda una vida de tranquilidad sabiendo que tu perro nunca utilizarĆ” tu casa como retrete.
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Para conseguir que el cachorro aprenda a que el salón no es el lugar adecuado para hacer sus necesidades, tendrÔs que asumir que vas a pasarte un mes dando paseos por el vecindario cada dos por tres y agasajando a tu perro con sonrisas y caricias constantemente.
La idea es que el perro entienda que la calle es el lugar adecuado para esas tareas y la mejor manera de conseguirlo es premiarle cada vez que lo haga en el lugar correcto. Educación en positivo se llama.
Si sales a la calle unos minutos después de que el cachorro haya comido, tendrÔs mÔs posibilidades de que le entre el apretón estando fuera de casa. Si hay suerte, hazle muchos mimos después de hacerlo y/o prémiale con alguna chuche.
Una forma de motivar al perro para hacer sus cosas es llevarle a una zona donde suelan ir otros perros porque su olfato le indicarĆ” que ese es un buen lugar para ello.
Al menos al principio, es aconsejable volver a casa inmediatamente despuƩs de que el perro haya hecho sus necesidades, porque de ese modo entenderƔ mejor que ese era el motivo del paseo.
Si tienes suerte y vives en un bajo o dispones de jardĆn, puedes intentar coger al cachorro y sacarle corriendo a la calle en cuanto veas la mĆnima seƱal de que el perro quiere hacer algo. No siempre es posible llegar a tiempo y puede que en el trayecto te ponga perdido, pero merece la pena intentarlo. Si has sido lo suficientemente rĆ”pido, no te olvides de los agasajos despuĆ©s.
Como es lógico, durante ese primer mes te va a tocar recoger muchos pises y cacas en casa pero nunca riƱas a tu perro por ello, no lo hace para fastidiarte, simplemente no ha aprendido todavĆa que ese no es el lugar. Por favor, olvida lo de darle en el hocico con un periódico acercĆ”ndole al pis, porque es completamente inĆŗtil e injusto para el perro y nunca aprenderĆ” de esa forma. Posiblemente el que merezca el golpe con el periódico seas tĆŗ por tu falta de paciencia.
Durante ese periodo puede que te interese delimitar una zona de tu casa con periódicos en el suelo e intentar que el perro haga sus necesidades ahĆ. Existen unos WC para cachorros donde colocar unos paƱales que cumplen esa misma función de forma mĆ”s higiĆ©nica. Incluso puedes rociarlo con un atrayente de micciones.
Te pueden valer como ayuda mientras enseñas a tu perro a hacer sus cosas fuera o como entrenamiento intermedio, enseñÔndole primero a usar el WC para después enseñarle a hacerlo fuera de casa. Yo soy partidario de ir directamente a la calle y usar el WC para cachorros (o el papel de periódico) solo como complemento para mantener la casa limpia.
Prometido, en mƔs o menos un mes el perro estarƔ educado y nunca mƔs tendrƔs ese problema.
Puede que no sea tan importante como lo anterior, pero si hay algo que puedes enseñarle desde el principio y agradecerÔs toda su vida es a comportarse durante la comida⦠durante tu comida.
Es tremendamente molesto tener al perro pidiendo cada vez que te sientas a comer y en cambio es sencillĆsimo de solucionar: nunca le des nada cuando comes. AsĆ de sencillo y asĆ de complicado para muchos dueƱos.
Hay mucha gente que se derrite y no puede evitar lanzarle algo cuando comienza a lloriquear, y no parecen darse cuenta de que no solo estƔ maleducando al perro, posiblemente tambiƩn estƩ perjudicando su salud con alimentos poco recomendable para Ʃl.
Si durante los primeros meses de vuestra vida en comĆŗn te mantienes firme y con un āNOā rotundo separas al perro de la mesa cuando comienza a pedir, habrĆ”s solucionado el problema para siempre. El perro entenderĆ” que esa comida no le corresponde y no volverĆ” a pedirte nunca.
Si eres de lo que le das las sobras (algo que no te aconsejo en absoluto), al menos no lo hagas inmediatamente despuƩs de comer, guƔrdaselas hasta que le toque comer a Ʃl o de lo contrario le tendrƔ pidiendo igualmente en la mesa porque sabrƔ que algo tambiƩn le corresponde.
Otro problema crónico que puedes evitar si eres firme desde el principio.
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Y ahora ya puedes pasar a intentar que te de la patita o se haga el muerto.