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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Crítica: ‘Serena’, Jennifer Lawrence como femme fatale (3/5)

El tándem Jennifer Lawrence-Bradley Cooper frente a las cámaras de la oscarizada directora danesa Susanne Bier sería, a priori, la fórmula para el éxito de Serena. Sin embargo, a pesar de contar con una fotografía espectacular, unas interpretaciones más que aceptables y una estética lograda, el resultado final se queda a medio camino dejando a Serena como un melodrama más del montón que, sin ser malo, no logra la completa implicación emocional del espectador.

Jennifer Lawrence encarna a Serena, una mujer valiente y fuerte con un pasado traumático que, tras enamorar a primera vista a un corrupto magnate de la industria maderera, George Pemberton (Bradley Cooper), se desplaza con él a las montañas de Carolina del Norte en los inicios de la Gran Depresión para ponerse al frente del negocio con firmeza y vivir el matrimonio que siempre soñó. Sin embargo, la felicidad de la pareja dura sólo al principio del largometraje porque pronto aflorarán los traumas, los enredos económicos que desgastan la pasión, los celos, los amores frustrados y la locura de la pérdida que empuja a los personajes como marionetas hacia el precipicio.

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Basada en la novela homónima de Ron Rash en 2008, Serena se rodó antes de que la pareja cinematográfica saltara al estrellato por su química innegable en Silver Linings Playbook y American Hustle, aunque quedó encerrada en las salas de postproducción hasta 18 meses más tarde. El resultado de lo que parecía un destino incierto para este cuento de amor y muerte ha sido una película bonita en el plano técnico pero demasiado tranquila -y a veces tediosa- en su desarrollo a pesar de contar con la suficiente intriga, los asesinatos, el dolor y la locura necesarios para haber atrapado la atención del espectador y un componente metafórico demasiado explotado.

Lejos del varapalo que se ha llevado de la crítica, Serena no es una mala película, pero le falta un hervor. Podría haber caído irremediablemente en la mediocridad si no hubiera sido por la poderosa y sólida interpretación de Jennifer Lawrence, la única capaz de remover las emociones del espectador en su papel de femme fatale, y el sólo correcto Bradley Cooper, que en está ocasión parece eclipsado por su compañera.

Serena es la crónica de un fracaso de vida, de la muerte de los sueños, y el dolor de una mujer fuerte que se desmorona con sus tragedias. Un cuento de amor y muerte que podría haber sido épico y que, sin embargo, se queda a medias.

Puntuación: 3/5

 

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