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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Estalla la guerra entre las farmacéuticas por un nuevo medicamento contra el colesterol

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Después de años de investigación, los laboratorios farmacéuticos han desarrollado una nueva molécula que, en contacto con la sangre, reduce los parámetros de LDC, comúnmente denominado ‘colesterol malo’, en aquellos pacientes que no pueden someterse al tradicional medicamento basado en comprimidos con estatinas, tales como Zocor y Lipitor, los más conocidos hasta el momento. 

La molécula ‘anti-PCSK9’ se podrá emplear como complemento del tradicional fármaco pero, está previsto, que en la mayoría de los casos en los que se suministre se conseguirá reducir los niveles de colesterol en sangre hasta, incluso, la mitad. 

El laboratorio francés Sanofi, unido al americano Regeneron, ha sido el primero en lanzar su versión del medicamento que se finalmente se denominará ‘Praluent’. La compañía ha sido pionera en los últimos años en el uso de fármacos innovadores y ha obtenido grandes beneficios en el último año gracias al medicamento antidiabético Lantos y los anticoagulantes Lovenox y Plavix. De hecho, esperan que las ventas de Praluent en Estados Unidos puedan alcanzar en los próximos meses hasta los cuatro millones de dolares con vistas de mejorar estas cifras.

Asimismo, desde la farmacéutica han empleado su propia técnica para darse a conocer y han asegurado que destinarán las primeras dosis para aquellas personas que sufran ‘hipercolestorelemia familiar’, una enfermedad que aumenta para aquellas personas que lo padecen el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular. 

Sin embargo, todo apunta a que los precios pueden dispararse dentro del mercado.  La dosis de Praluent en Estados Unidos puede llegar a costar 40 dólares al día, unos 14.000 al año. Nada más y nada menos que 100 veces más el precio del tratamiento con comprimidos de estaninas. Por ello, la factura anual del sistema sanitario norteamericano podría ascender a 1500 millones de dólares, según los datos que ha aportado CVS Health.  

Como contrapartida, la principal farmacéutica competidora, Amgen, ha difundido que desarrollará un programa de asistencia a los pacientes que no están asegurados y que no tengan cubiertos este tipo de tratamientos, facilitando dosis gratuitas. 

Tanto Sanofi como Amgen han realizado estudios por los que se demuestra con claridad los beneficios del nuevo fármaco. Sin embargo, ambas empresas se mantienen a la espera de que aparezca la ‘tercera en discordia’: la empresa Pfizen, cuyo fármaco llegaría al mercado en 2016 reduciendo previsiblemente los precios dada la alta competitividad entre magnates. 

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