«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Trump venció al mal menor

Donald Trump ha ganado las elecciones norteamericanas sorprendiendo, como mínimo, a la prensa española y, con ella, a la mayoría de ciudadanos de buena y mala voluntad, que la tienen como única fuente de información. El que no se iba a comer una rosca por misógino, violento, especulador y xenófobo por no llamarle esclavista, todo ello a la luz del filtro de los medios de comunicación, ha resultado capaz de arrastrar a una mayoría de ciudadanos del país más importante del mundo, hasta derrotar a la saga Clinton y a todo un presidente, Obama, que ha hecho de las elecciones casi un referéndum sobre su mandato.

No me emociona nada Trump, pero menos me emociona que las democracias instauren sagas a modo de casas reales. No me emociona nada Trump, pero menos me emocionan los planteamientos de ingeniería social de la ex Secretaria de Estado. No me emociona nada Trump, pero parece que si emociona a muchísimos norteamericanos y eso es lo que importa. Entre dos candidatos más bien flojos, el votante ha huido de lo de siempre, de lo tibio, de lo conformista, del mal menor y ha votado empuje, esfuerzo, lucha aunque esto suponga riesgo. Me va este inconformismo.

Siguiendo los programas televisivos desde España, daba gusto ver la cara de tantos inquisidores de lo políticamente correcto como fruncía. Los votantes norteamericanos han abofeteado las ideas preconcebidas de aquellos que viven en la mediocridad y en los eslóganes vacíos del ámbito de lo socialista. Curiosamente el discurso del nuevo Presidente electo, a pesar de las meteduras de pata espetadas durante la campaña, ha sido de diez. Pasa página de lo dicho en la batalla electoral y busca despertar el esfuerzo y el trabajo en un país medio dormido.

No entiendo nada. Como ya pasó con el Brexit y el referéndum regalo a las FARC, los ciudadanos votan por libre y eso a según quien le martiriza. ¿No es de envidiar un pueblo que toma sus decisiones independientemente de lo que le intentan imponer desde arriba? ¿Alguien me lo explica?

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