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Emplea a los uniformados en distintas tareas del Estado

AMLO sigue el guion chavista: incrementa la militarización de México

Foto: Facebook de AMLO
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Facebook

En México hasta la vacunación es un proceso militarizado. Largas filas de ciudadanos que asisten a diversos centros para obtener la tercera dosis, el refuerzo “final” contra el covid-19, encuentran a personal militar con armas largas vigilando.

Muy distinta a la vacunación en Estados Unidos, en donde la gente sí decide que vacuna se pone, y dónde se la aplica. En México no es así. El gobierno socialista es el que decide qué vacuna se va a aplicar a las “masas” y además, dispone personal de las fuerzas armadas, intimidatorio, entre la población que sólo busca no enfermarse o no morir de covid-19. Vacunación militarizada. El socialismo avanza.

Pero la lista de actividades no constitucionales que han sido asignadas al Ejército desde que llegó al poder López Obrador con su socialismo blando, es larga: los militares se han constituido como empresarios que operan puertos y aduanas, y construyen también aeropuertos -en especial el Felipe Ángeles-, 1,600 sucursales del Banco del Bienestar, y 266 cuarteles de la Guardia Nacional.

México va exactamente por el mismo camino que Venezuela, que quiere unas fuerzas armadas del lado del Gobierno, inseparables, para lo cual les ha permitido ser propietarias de inmensos negocios, creando una nueva “casta” de oligarcas militares chavistas. Con Maduro los militares son dueños de bancos, fábricas de ropa, neumáticos y muebles, empresas petroleras, agrícolas y de construcción, además de imprentas.

Andrés Manuel López Obrador asegura no estar militarizando a México, pero no todos piensan como él. Por ejemplo, el expresidente panista Vicente Fox, le dijo al presidente socialista que a quien le faltaba “lógica y seso” era a él. “¡Ni en la revolución el país estaba tan militarizado! ¡Deja de tomarnos el pelo!”, tuiteó.

Todo esto se da en el contexto de la celebración del Día del Ejército mexicano, que tuvo lugar este 19 de febrero. Ahí AMLO encontró ocasión para negar la militarización.

“Las acusaciones de que estamos militarizando al país carecen de toda lógica y la más elemental buena fe. No se ha ordenado a las Fuerzas Armadas que hagan la guerra a nadie, no se les ha pedido que vigilen u opriman a la sociedad, que violen las leyes, que coarten las libertades y, mucho menos, que se involucren en acciones represivas o violatorias de los derechos humanos”, dijo AMLO. Pero mucho de lo que dijo es, en estricto apego a la verdad, falso.

La Constitución mexicana prohíbe a las fuerzas armadas hacer cualquier otra cosa en tiempos de paz que no sea ocuparse de la seguridad nacional. En ningún lugar hay un sustento legal para que se conviertan en banqueros, constructores, administradores aduaneros o aeroportuarios.

Luego AMLO añadió: “Por el contrario, en esta nueva etapa, la generosa y decisiva participación de nuestros soldados y marinos en acciones de desarrollo, bienestar y paz es refrendo de su lealtad a las instituciones civiles. Esta participación, además, contribuye a dejar atrás la distancia y hasta la desconfianza entre civiles y militares que se generó por las decisiones erróneas y perversas de gobiernos civiles”.

Con estas declaraciones, el mandatario socialista deja entrever justamente que sigue un guión venezolano: acabar con la sana distancia institucional que debería existir entre el gobierno y el Ejército. Además, es difícil no pensar en que facilitarle fuertes negocios a los militares no responde a un plan para tenerlos del lado del gobierno.

“No encarguemos la culpa al Ejército de acciones indebidas que avergüenzan, que son manchas de nuestra historia. No se olvide que esas acciones fueron ordenadas por las autoridades civiles. No se haga a un lado la legalidad que establece que el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas es el presidente de la República”, agregó AMLO, con lo que deja en claro que él es el jefe del Ejército y que por ello podría tomar la decisión de cómo manejarlo.

El empoderamiento del Ejército y su cercanía con AMLO son útiles para inhibir un posible golpe de estado contra el gobierno, y al mismo tiempo se amedrenta a la oposición. Al mismo tiempo, López está a un paso de entregar a la Guardia Nacional en manos castrenses. La organización “chage.org” lanzó una convocatoria para intentar reunir firmas y detener este paso.

En la carta que piden que sea suscrita hasta juntar 15 mil firmas, se exponen los motivos: “NO a la militarización de la Guardia Nacional, devuelvan a la Policía Federal. En Mayo del 2019, el Presidente Andrés Manuel López Obrador propuso la creación de la Guardia Nacional, y para su aprobación en la cámara de Diputados, se comprometió a NO MILITARIZAR y designar un mando Civil. Promesa que rompió al nombrar un militar retirado como mando único. Hoy estamos militarizados hasta los huesos, la seguridad en los caminos y carreteras es nula, la delincuencia se adueña a pasos de gigante de cada espacio peleado y ganado durante tantos años, las muertes de tantos elementos de diferentes corporaciones hoy son en vano, los maleantes se cuelan a puertas abiertas en nuestros estados y no hay quien los pare. Sumado a lo anterior, hay cientos de accidentes por la falta de control constante y muchos son causados por los mismos efectivos de la Guardia Nacional que sin licencia de conducir salen a la carretera a «proteger y servir». Esta petición es para pedir a las autoridades que dejen de militarizar al país (…). Pedimos que los mandos de la Guardia Nacional no estén en manos de militares y que los miembros de esta nueva organización sean entrenados como civiles y no como militares”.

Cabe resaltar que el Ejército y la Guardia Nacional jugaron recientemente un papel muy cuestionable en Zacatecas, estado donde ocurren muertes todos los días, causados por las pugnas entre los cárteles de la droga.  Ambas corporaciones acompañaron a habitantes de varias comunidades a escapar de los capos del crimen que les dieron un ultimátum para que abandonaran sus hogares.

El apoyo que dieron fue estúpido, fue para ir por pertenencias, seis horas les dieron para empacar su vida”, dijo una persona oriunda de Palmas Altas, en la Sierra de Zacatecas, citada por el diario Reforma. La diputada local Cuquita Ávalos, del PRI, aseguró que en varios pueblos hay problemas con desplazamientos y encima no hay señal telefónica porque las antenas fueron destruidas.

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