Así que la moderación era esto: abstenerse ante lo ilegal

El Partido Popular no se opone a la suspensión de la legalidad en España

¿Qué ordena la ley española? Todo lo contrario de lo que hoy ha aprobado en el Parlamento la mayoría Frankenstein con el concurso innecesario de los liberales (sí, ya) de Ciudadanos y la abstención de los modelogestionarios (antes, centristas-derechistas) del Partido Popular. Desde hoy, los españoles disfrut… padecen una suspensión prorrogada de la monarquía parlamentaria de seis meses. Como mínimo.

(modo ironía ON)

Menos mal que la vacuna llegará antes de Navidad.

(modo ironía OFF)

Esto es la moderación de Pablo Casado: la ausencia de pensamiento. La definición es del reaccionario Curtis Yarvin y no es de hoy. Si el líder del Partido Popular tuviera un centro de pensamiento, lo sabría y no nos habría dejado helados —de nuevo— ante su ineficiencia moderada.

Esta moderación que permite a la izquierda todos los desmanes no es nueva en ese espacio común de defensa del ser que llamamos la Iberosfera. El presidente chileno, Sebastián Piñera, dio una lección terrible de los resultados de la moderación hace un año, cuando reaccionó ante la violencia izquierdista dirigida desde el Grupo de Puebla, esa sucursal social del Foro de Sao Paulo, y consintió un plebiscito para cambiar la Constitución absteniéndose de refutar la premisa falsa de que la Carta Magna (la que sentó las bases para que la economía y la prosperidad en Chile se montaran en un cohete), era la Constitución del general Pinochet, q.e.p.d. La operación es similar a la que se desarrolla en España desde hace dos años, señalando a la Constitución de 1978 y a la Corona como franquistas, cuando no sólo no lo son, sino que son todo lo contrario. Pobre Chile. Pobre la España del futuro inmediato.

La moderación, la ausencia de pensamiento, fue la excusa del Gobierno transitorio bolviano de la centrista Jeanine Áñez para, tras la salida-fuga de Evo Morales, abstenerse de destruir de inmediato y para siempre las bases del socialismo indigenista (?) que durante 14 años fue corrompiendo piedra a piedra, juez a juez, subvención a subvención, las estructuras bolivianas. El resultado de esa inacción moderada lo tienen en este periódico: la Asamblea boliviana ya ha dado los pasos necesarios para modificar el reglamento y darle todo el poder al socialismo chavista del fugado Morales por testaferro interpuesto como presidente. No se pierdan el regreso de Evo Morales el próximo 9 de noviembre al lugar del crimen. Seguro que es un regreso moderado.

La moderación que destruyó Venezuela y que permitió, como recuerda hoy Carmen Álvarez Vela en su artículo en La Gaceta de la Iberosfera, que Hugo Chávez (q.a.e.e.i) declarara una suerte de Estado de Alarma con la excusa de luchar contra unas lluvias pandémicas en 2010 y le consintió no rendir cuentas ante la Asamblea Venezolana durante 18 meses. Cincuenta y cuatro decretos contemplaron su obra de destrucción socialista. Durante aquellas lluvias, la oposición que hoy está en el exilio —o volando desde el décimo piso del siniestro Servicio Bolivariano de Información—, se fumó un puro moderado y abstencionista. El que se fuma hoy Henrique Capriles. El que prende Juan Guaidó.

La moderación que contintió que Rafael Correa corrompiera Ecuador y l misma moderación que un día se llevará por delante a Lenín Moreno. La moderación que sentenció que el Golpe de Estado del 1 de octubre de 2017 en España fue una ensoñación de un puñado de nacionalistas catalanes. La misma moderación que consintió que esos ceaucescu del siglo XXI, Daniel Ortega y Rosario Murillo, volvieran a Nicaragua, a la que hoy destrozan entre la indiferencia abstencionista de Europa.

La misma maldita moderación que iluminó el mal Gobierno de Mauricio Macri en Argentina y que allanó el camino para que el fantasma de Néstor Kirchner (un hombre que lo más recto que tenía era la mirada), se pasee otra vez por la Casa Rosada.

Moderación en México, lo que piden algunos dirigentes del PAN para enfrentarse al socialismo de AMLO. Moderación en Colombia, la que se ha abstenido de enfrentarse al reto inmoral de las FARC de colocar en la vicepresidencia segunda del Parlamento a la novia ensangrentada (las manos) del asesino Tirofijo.

Al socialismo habilitante, tiranuelo y dictatorial no lo modera un moderado. Al socialismo liberticida se le combate. El que no quiera entenderlo es que tiene alma de moderado casadista. Un abstencionista del pensamiento.

Adenda final: la misma maldita moderación que ha permitido que un inmigrante de origen tunecino que pasó por Lampedusa (¡oh, cuántos reportajes de aspirantes a dirigir la comunicación de una ONG se han hecho en tu nombre, Lampedusa!) asesine a tres cristianos en el interior de la iglesia de Notre Dame en Niza. Y los moderados juntarán sus manos y cantarán una canción de John Lennon sobre la sangre derramada de los mártires.

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