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El alcalde izquierdista de Nueva York retira la estatua de Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia

TRUMP TENIA RAZÓN UNA VEZ MÁS
El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio. Europa Press

El autoodio que constituye el corazón de la política ‘woke’ apenas puede llegar más lejos cuando uno ve instituciones políticas norteamericanas renegando de quienes diseñaron el propio sistema que les ha permitido existir.

El último caso es el del Ayuntamiento de Nueva York, en manos del bolchevique Bill de Blasio, donde se ha decidido por unanimidad en la asamblea municipal retirar la estatua de Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia de sus instalaciones después de 188 años.

Trump, una vez más, tenía razón. Cuando se inició a finales del mandato del 45º presidente la furia iconoclasta de la izquierda, dedicada en manada a derribar estatuas de héroes sudistas y santos españoles, los medios aplaudieron, como suelen, a los vándalos, alegando que ya era hora de que el país dejara de conmemorar a esos defensores de un estado esclavista.

Fue entonces cuando Donald Trump advirtió que si se dejaba a las masas de revoltosos tirar estatuas alegremente, hoy serían las de sudistas como Robert Lee, pero mañana serían las de los propios fundadores del país como George Washington. Y ese mañana es hoy.

La excusa es que Jefferson poseía esclavos. Buena razón para borrar de la memoria histórica a todos los próceres durante miles de años en todo el mundo, incluyendo figuras tan señeras de su ‘bando’ como Voltaire, o tan delicadas de mentar como Mahoma.

Si Jefferson tuvo esclavos, como cualquier rico plantador de la época, no puede decirse que esa fuera su característica más saliente, sino haber sido el redactor de uno de los textos más relevantes de la historia de la humanidad, y esencial para entender la esencia misma del país y toda su evolución, incluyendo, como degeneración terminal, la cultura ‘woke’ del Nueva York de Bill de Blasio.

El ‘caucus’ de negros, latinos y asiáticos del ayuntamiento hizo pública una nota sobre la retirada de la estatua, extraída de una carta dirigida al alcalde De Blasio. «Esta administración debe a los más de cinco millones de neoyorquinos de color que nuestros miembros -presentes, pasados y futuros- representen resolver que los individuos conmemorados dentro de los confines de nuestra Casa del Pueblo reflejen no solo las mejores tradiciones de la historia de nuestra ciudad y su diversidad, sino también su incuestionable carácter».

No todo el mundo estaba de acuerdo con la vandálica decisión de ‘damnatio memoriae’. Los candidatos a la alcaldía Curtis Sliwa y Eric Adams respondieron con una nota conjunta a la insólita decisión: «¿Vamos a borrar de repente las imágenes, huellas y nombres de todos aquellos grandes patriotas por poseían esclavos en una época en que era normal poseer esclavos?», se preguntó Sliwa. 

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