'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Están dispuestos a renegar de su pasado para agradar a AMLO

El PRI se redefine como ‘progresista’ y se convierte en un partido satélite más del oficialismo

Asamblea Nacional del PRI, en México. Twitter

Mientras el Grupo de Puebla suma a sus filas progresistas a Adriana Lastra -la vicesecretaria general del PSOE-, con lo que este partido se acopla a la línea de Podemos, por su parte el PRI en México, que gobernó durante cerca de 70 años, ahora se dice transformado en una institución “social demócrata”, con lo que podrá avalar todas las reformas de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sin sentir culpa alguna, dejando así de ser oposición real, si es que lo fue alguna vez, para poder ser un partido satélite más del oficialismo.

El ex gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, hoy coordinador de los diputados federales del PRI y Presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Baja, posteó en su cuenta de twitter el 11 de diciembre:

“Por mandato de la #23AsambleaPRI somos un partido de centro izquierda. Somos social demócratas, feministas, ambientalistas, enemigos de la discriminación, progresistas, aliados de las causas populares. Le dimos una patada al neoliberalismo que nos impusieron desde el poder”.

De esta manera, el PRI compra toda la agenda del progresismo más pernicioso del marxismo posmoderno, y estará listo para integrar a sus liderazgos al Grupo de Puebla, tanto como para afiliarse al Foro de Sao Paulo.

De hecho, ya había políticos del PRI en el Grupo de Puebla, donde las afiliaciones son personales, no por partido, a diferencia del Foro de Sao Paulo. Por ejemplo, Beatriz Paredes, quien fuera dirigente nacional del PRI, gobernadora de Tlaxcala, y embajadora de México en Cuba y Brasil, es una de las fundadoras del Grupo de Puebla.

El rechazo que dicen ahora tener hacia el neoliberalismo implica renegar de todos los últimos gobiernos presidenciales, emanados de sus propias filas, las del PRI, en un periodo que abarca desde 1982 hasta el 2000, pero que luego continuó en de 2012 a 2018.  

Miguel de la Madrid Hurtado –presidente de México de1982 a 1988-, fue el primer mandatario del PRI en aplicar el modelo neoliberal en México.

Luego vino el priísta Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), quien acentuó las medias neoliberales y concibió y firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá. Siguió Ernesto Zedillo (1994-2000), que continúo con el modelo neoliberal, pero con gran estabilidad económica y bajos índices delictivos. También del PRI.

En el 2000 ganó la presidencia Vicente Fox, quien fue sucedido por Felipe Calderón, quien triunfa en 2006. Estos dos políticos fueron propuestas del PAN, el partido de derecha.

En 2012 regresa el PRI con el presidente Enrique Peña Nieto, también neoliberal, tras de quien llega el “socialismo blando” de López Obrador. Entonces el llamado “periodo neoliberal”, abarca desde 1982, hasta 2018.

Pero, si hoy el PRI reniega del neoliberalismo que ellos mismos impusieron y que el PAN continuó, habría que preguntarse si el modelo económico previo, el de los también priístas Luis Echeverría (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982), tuvo buenos resultados.

La respuesta es que esos dos fueron gobiernos que endeudaron al país, y que causaron crisis económicas y gran inflación. Ambos fueron unos populistas de izquierda, asistencialistas, un poco como el gobierno de López Obrador, de quienes toma prestadas muchas ideas.

Así que mientras el PRI queda listo para integrarse al Grupo de Puebla y al Foro de Sao Paulo, el PRD -partido en el que militaba y del que fue dirigente nacional López Obrador antes que fundara Morena- está abandonando su lugar en ese foro de origen brasileño, al ya no considerarse compatible con esas ideas.

El actual dirigente del PRD, Jesús Zambrano, declaró en una entrevista con el diario mexicano El Universal, que “no puede mantenerse dentro de una organización que ha expresado en los últimos años y meses su respaldo a gobiernos de países de carácter dictatorial, como son el caso de Venezuela, Nicaragua y Cuba”.

El PAN hizo un frente electoral en las elecciones generales de 2018 junto con el PRD y Movimiento Ciudadano (que se define como progresista también, y que se ahora se ha alejado de formar bloques con el resto de la oposición), lanzando a Ricardo Anaya como candidato a la presidencia. El PRI lanzó a su propio candidato, José Antonio Meade Kuribreña.

Para las elecciones intermedias de 2021, el PAN integró un bloque opositor junto con el PRI (hoy socialdemócrata y progresista), y con el PRD (hoy ex miembro del Foro de Sao Paulo, pero aún de izquierda).

La redefinición del PRI como “social-demócrata” y progresista, pero sobre todo el dar “una patada al neoliberalismo”, no puede sino interpretarse como un gesto para agradar a López Obrador, el principal crítico histórico de ese modelo.

Pero además, todo ocurre con gran timing político para poder ayudar al tabasqueño a facilitar las reformas energéticas necesarias para que el Estado controle y monopolice al sector, al estilo socialista, con lo que se golpea la inversión privada.

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