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El régimen cubano presume de ‘potencia médica’ mientras el OCDH le retrata: ‘Es una revolución sin salud ni alimentos’ 

Díaz-Canel enaltece los demagógicos 'logros' de su Gobierno
La Plaza de la Revolución, La Habana (Cuba). Europa Press

A pesar de las campañas del régimen cubano para intentar paliar su profunda crisis alimentaria, sanitaria, social, política y de todo tipo, y promover sus «vacunas» e insistir en ser considerado una «potencia médica» (etiqueta que desde hace décadas intentan vender dentro y fuera de la isla) en tiempos de coronavirus la realidad ha logrado imponerse con mayor fuerza, dando al traste incluso con las propias cifras del oficialismo, que tanto médicos y analistas como el cubano de a pie consideran contradictorias y adulteradas

Mientras los cubanos sufren una crisis generalizada, Miguel Díaz-Canel, elegido por la familia Castro para actuar como el aparente líder del castrismo, enaltece en su cuenta de Twitter los demagógicos «logros de la revolución». El domingo destacó el envío a Venezuela de un lote de Abdala, supuestamente la primera vacuna cubana, que según el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología del régimen (CIGB), tiene una «eficacia de 92.28 por ciento». Presumida eficacia que en la isla hasta el momento no se ha evidenciado. 

El CIGB aseguró haber producido 30 millones de frascos «para garantizar la inmunización de la población cubana mayor de 19 años, que incluye embarazadas, madres que lactan, personas con trasplantes, adolescentes y jóvenes en grados terminales del sistema nacional de educación», arguye Cuba Debate, el principal portal digital de la propaganda castrista. 

El gobernante ilegítimo celebró en la red social que a Vietnam llegó el sábado un lote de Abdala y que el embajador cubano en el país asiático, Orlando Hernández, participó junto al presidente Nguyen Xuan Phuc en una «ceremonia de entrega» de los fármacos en el aeropuerto Noi Bai, de Hanoi. 

No obstante, durante el mismo fin de semana se reportaron más un centenar de muertes en Cuba, incluidos un lactante de dos meses en el municipio Cabaiguán (provincia de Sancti Spíritus), una niña de 3 años en el municipio Bejucal (provincia de Mayabeque) y una embarazada de 45 años (residente en la ciudad de Bayamo, en la oriental provincia de Granma). 

Según datos oficiales: hasta el momento han fallecido por el Covid-19 más de 7.500 mil personas. Hay más de 6.600 nuevos casos y más de 854.000 contagios. Si se analizan los reportes diarios del Ministerio de Salud Pública, los casos activos han disminuido. Sin embargo, a pesar del discurso oficialista y de las publicitadas vacunas revolucionarias, el pueblo continúa manifestando desesperación y desconfianza. 

El diario Granma publicó el 5 de septiembre: «Teniendo en cuenta el avance en el proceso de vacunación en Cuba, su efectividad demostrada y la perspectiva de que más del 90 % de toda la población concluirá los calendarios de vacunación en noviembre, se preparan las condiciones para abrir, gradualmente, las fronteras del país a partir del 15 de noviembre de 2021″. 

«Según nota del Ministerio de Turismo enviada a nuestra redacción, se flexibilizarán los protocolos higiénico-sanitarios a la llegada de los viajeros, los cuales estarán centrados en la vigilancia de pacientes sintomáticos y la toma de temperatura. Además, se realizarán pruebas diagnósticas de manera aleatoria, no se exigirá el PCR al arribo y se reconocerá el certificado de vacunación de los viajeros. También se iniciará la apertura del mercado interno turístico de manera gradual, en correspondencia con los indicadores epidemiológicos de cada territorio», dice la nota del órgano oficial de propaganda del Partido Comunista de Cuba. 

La dictadura, urgida de recaudación de divisas y negándose a reconocer la grave situación epidemiológica, anunció que abrirá servicios gastronómicos en La Habana (capital), otras seis provincias (Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Santiago de Cuba y Guantánamo) y en el municipio especial Isla de la Juventud, argumentando, contra lo que la realidad demuestra, que han logrado estabilizar los efectos del coronavirus. 

Las reacciones críticas no se han hecho esperar. La Dama de Blanco Leticia Ramos Herrería explicó a Radio Martí que la mayoría de los empleados de los hoteles del balneario de Varadero residen la ciudad de Cárdenas: «Esto será un desastre total y provocará un aumento de los contagios y los muertos, como ya los tuvimos. Cárdenas se convirtió en el municipio más afectado por la pandemia cuando abrieron Varadero, y luego tuvieron que volver a cerrar. Actualmente siguen saliendo casos y no se están dando las cifras reales»,  dijo en entrevista con el periodista Tomás Cardoso

En los mensajes del régimen nada de esto parece existir en Cuba. El 25 de septiembre lunes Miguel Díaz-Canel expresó en Twitter: «Ilusiona mucho ver a algunas de nuestras ciudades regresar a sus momentos más alegres. Pero no puede hacerse al margen del resto del país o del mundo. El uso de mascarillas, el distanciamiento y la protección individual son indispensables», con la populista etiqueta #PonleCorazon. 

A otra dirección apuntan los resultados del más reciente informe sobre El estado de los derechos sociales en Cuba del Observatorio de Derechos Sociales (ODS-Cuba), presentado en Madrid por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), que retrata una «revolución sin salud ni alimentos». 

El texto señala que el 60% de sus entrevistados (por equipo de colaboradores residentes en Cuba con asesoría de expertos internacionales) considera la «crisis alimentaria» como principal problema en la isla, mientras que un 59% sitúa a la «crisis sanitaria» como el segundo principal problema al que se enfrenta el país». 

El 79% de los encuestados juzgó la gestión del gobierno frente a la pandemia «entre regular y muy mala«. «En jóvenes de 18 a 30 años destaca la valoración negativa; el 63% valora la gestión entre regular y muy mala. La tendencia de la evaluación negativa luego del 11-J se incrementa considerablemente, pasando de 22% a 46% quienes la califican como mala y muy mala». 

En el estudio, la valoración general del sistema de salud se encuentra entre «regular y mala, a excepción de la calificación que se les da a los profesionales sanitarios«. El «abastecimiento de material médico» y el «acceso a exámenes» son los aspectos peor valorizados, calificados como «malos». 

El documento denuncia que 8 de cada 10 cubanos «no pudieron conseguir medicamentos en las farmacias» y que la razón principal es la escasez (29%). «Un 24% consiguió los medicamentos por otra vía y un 14% gracias a su envío por parte de familia en el exterior». 

La percepción de los entrevistados sobre el estado de salud es crítica: «un 21% asegura que ha empeorado el estado de salud de su familia. Un 20% indica haber tomado medicinas vencidas en los últimos 3 meses. Un 15% ha realizado trueque de artículos por medicinas».
Dicha investigación del OCDH evidencia que los sectores «más afectados y vulnerables» en medio de la grave crisis que atraviesan los cubanos, en primer lugar son los ancianos (73%), luego quienes no reciben remesas desde el exterior (55%) y finalmente los desempleados (51%).

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