Elon Musk prepara un ‘apocalipsis woke’ en Twitter con el despido de un millar de empleados

Continúa la guerra declarada a la tiranía 'woke'
Musk compra Twitter suspendida El cofundador de Tesla, Elon Musk. Europa Press

Por cierto, ¿qué hace ese millar de empleados en Twitter? Estamos hablando de lo que, en teoría y en origen, pretende ser el equivalente en alta tecnología de un gigantesco tablón de anuncios donde cualquiera puede escribir lo que desee para que lo lea quien esté interesado. Para eso no se necesita una gran estructura de personal.

Así ha debido razonar el nuevo dueño de la red social, el multimillonario Elon Musk, decidido a hacer una purga en profundidad. «Elon Musk planea despedir a 1.000 empleados de Twitter tan pronto como se complete la compra de la plataforma de redes sociales», informa el Daily Mail. «Se cree que despedirá a muchos de los empleados de la empresa después de la transferencia de propiedad, que llevará unos seis meses, después de lo cual es probable que Musk meta tijera».

El fundador y CEO de Tesla lleva ya meses dedicado en cuerpo y alma a una guerra declarada contra la ideología «woke» que ha campado hasta ahora por sus respetos en las principales redes sociales, y muy especialmente en Twitter, «pionera» en la expulsión de por vida de un presidente en ejercicio de Estados Unidos.

Naturalmente, hacerle la guerra a la tiranía «woke» es hacérsela a las fuerzas más poderosas de nuestro tiempo, lo que puede advertirse en el tono abiertamente hostil de los comentarios y noticias aparecidos sobre Musk en los principales medios de comunicación y en la alarma sembrada en el estamento político a ambos lados del Atlántico. Pero Musk parece estar decidido, y se cuenta que incluso hizo llorar al asesor principal de la plataforma, Vijaya Gadde, censora en jefe, que tiene todas las papeletas para acabar en la calle.

Musk, extraordinariamente activo en la red social, aunque muchos de sus tuits resulten crípticos para el público general, hizo recientemente referencia a una entrevista en la que un responsable de Twitter hacía frente a las acusaciones de censura ideológica contra la plataforma. El hombre de Twitter aseguró que solo se trataba de reglas de comunicación no ideológicas, y que quien quedaba fuera era quien las infringía, sin importar su procedencia ideológica. Cualquiera que lleve algún tiempo en Twitter sabe que esto, sencillamente, no es cierto, que los de una ideología pueden hablar con extraordinaria libertad y los otros, no. De hecho, la publicación Quillette se molestó en estudiar los casos de expulsión de personajes de perfil alto y descubrió que de los 22 estudiados, expulsados de por vida, 21 de ellos militaban en una misma trinchera de la guerra cultural. Adivinen cuál.

En la reciente Gala del Met, en Nueva York, la agencia Associated Press entrevistó a Musk sobre sus propósitos con Twitter. El magnate respondió que su objetivo era convertirlo en la plataforma más inclusiva posible, «donde esté la mayoría de los estadounidenses discutiendo». «También prometí públicamente que tenemos que deshacernos de los bots, los trolls, las estafas y todo», agregó. «Obviamente, eso está disminuyendo la experiencia del usuario y no queremos que las personas sean engañadas con su dinero y ese tipo de cosas».

«¡Estoy en pie de guerra!», ha tuiteado recientemente. Y muchos de sus empleados van a experimentarlo en carne propia.

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