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Ex ejecutivo de Twitter recomienda silenciar a Trump hasta después de las elecciones

ALMA DE CENSOR

Por fin ha salido Biden un momento del sótano en el que le tienen oculto los demócratas para asegurar que no hay “base” para concluir que su niño, el pequeño Hunter, se hizo de oro con ucranianos, rusos y chinos a cuenta del acceso a su padre, entonces vicepresidente de Estados Unidos.

Pues es raro, Joe, porque los correos del disco duro del portátil de tu hijo son bastante elocuentes en ese sentido, y están confirmados por terceros que estaban entre los receptores de los mismos. Ah, y el propio Hunter reconoció implícitamente que ese era su portátil al mandar a su abogado a tratar de recuperarlo. Y, bueno, el que tú mismo presumieras ante las cámaras de haberle dado al gobierno ucraniano seis horas para cesar al fiscal Shokin, que estaba investigando la corrupción de Burisma, la empresa que estaba pagando entre cincuenta y ochenta mil dólares al mes a Hunter por no aparecer por la oficina tampoco ayuda mucho. Vuelve al sótano, será mejor para todos.

Pero en una cosa tiene razón Joe: el problema no es su hijo Hunter; el problema es él mismo. Los correos no lo presentan como papaíto consentidor que interviene para echar una mano a su hijo, sino para compartir con él las ganancias.

Pero ese escándalo de poder, dinero y absoluta impunidad queda casi eclipsado por la reacción de los medios. Tienen delante de las narices un escándalo político que haría babear a cualquier gacetillero de raza y todo lo que intentan es silenciarlo o ponerle pegas de ‘fact-checker’, ya saben, calificar de FALSO (en letras muy grandes) una información porque afirma que el 90% de tal hace cual, cuando en realidad era el 89,6%.

Y aun peor es lo de las redes sociales, guardianes de lo que el mundo lee, escucha y ve. Cuenta el Washington Times (no confundir con el Washington Post, igual que no hay que confundir el New York Post con el New York Times) que un antiguo ejecutivo de Twitter y Google va por ahí defendiendo que las plataformas de redes sociales silencien al presidente Trump hasta después de las elecciones. Se trata de Peter Greenberger, ahora CEO de Forest Hills Consulting, que en entrevista con la CNN dijo que sí, que censurar a todo un presidente puede sonar “extremo”, pero que “los tiempos extremos requieren medidas extremas”. Para que luego se crean el típico “esto solo pasa en España”. No, podemitas con alma de censor los hay en todas partes, y en algunas ocupan altos puestos en empresas muy privadas. Es todo por nuestro bien, que votamos a lo loco.

Las cosas han llegado a un punto que son legión los que sospechan -y dicen- que esta vez no va a ser como las otras, que una vez que se sepa quién es el próximo presidente las aguas volverán poco a poco a su cauce, entre los cantos de victoria de los ganadores y los gruñidos y lamentos de los perdedores.

No, hay cada vez más analistas serios que ven el país demasiado dividido, demasiado enfrentado, hasta el punto de que hay un riesgo muy serio de que el perdedor no acepte la derrota, y de hecho ambos bandos se están acusando mutuamente de planear un golpe de Estado, palabras mayores en un país que no ha sufrido ninguno.

Pero ese es un tema del que nos ocuparemos en otra ocasión, que estarán ustedes muy ocupados con la moción de censura.

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