Farsa en México: Las feministas de la Cuarta Transformación hacen gala de su hipocresía

EL ÚNICO PACTO DE AMLO ES CONSIGO MISMO

“La cuarta transformación será feminista o no será”
“Tenemos al presidente más feminista de la historia”

Rezaban las propagandistas del gobierno mexicano antes de que el partido al cual apoyan, las pusiera en semejante aprieto con el caso de Félix Salgado Macedonio.

Salgado Macedonio, senador de la República con licencia fue designado como candidato de MORENA a la gubernatura del estado de Guerrero, después de haber resultado vencedor en el proceso interno de su partido mismo que se decidió mediante encuestas.  

Lo que tiene al feminismo militante en tremenda encrucijada es que Salgado Macedonio cuenta con al menos cinco acusaciones formales por delitos sexuales.  

Según algunas encuestas, en el estado de Guerrero, la aprobación del senador con licencia ronda entre el 36% y 51%, con lo cual lidera las intenciones de voto de cara a las elecciones del 6 de junio.

Ante los múltiples señalamientos a los antecedentes del virtual candidato, y al ser cuestionado sobre dicha postulación proveniente de su partido, el presidente de la República expresó que “si bien las denuncias sobre abuso sexual son fuertes, estas no deben convertirse en linchamiento político”, que en tiempos electorales hay acusaciones de todo tipo y que lo más importante es tenerle confianza al pueblo, que es quien decide.

Las feministas, enardecidas con esta situación y en símbolo de protesta a la postulación que sin lugar a dudas tiene el beneplácito de López Obrador, decidieron hacer una toma violenta de Palacio Nacional¡Oh espera! No… Esto no pasó, pero en su lugar, apoyadas por escritoras, activistas, actrices e influencers, hicieron una fuerte campaña en redes sociales posando con un cartel en mano con la leyenda: “Presidente, rompa el pacto”, con cara de indignación y con hashtag, por supuesto.

Un desesperado intento por lavarse la cara ante la falta de credibilidad que les está generando su apoyo al partido en el poder y de paso, suavizar la responsabilidad ética y política del presidente, vea usted los símbolos: “Presidente, rompa el pacto”, es decir, de manera diplomática le solicitan al jefe del ejecutivo que por favor abandone ese “pacto patriarcal” que lo tiene coaccionado a apoyar la candidatura de Macedonio. Como si López Obrador fuera rehén de una especie de arreglo metapresidencial del cual las feministas le conminan a salirse. El único pacto que sigue AMLO es con AMLO y con sus ganas de conservar el poder a toda costa.

La candidatura de Macedonio le asegura arrebatarle esa plaza al Partido Revolucionario Institucional y eso es razón suficiente para ignorar cualquier golpeteo político por más legítimo que este sea, o legítimo al menos en apariencia.

Esto nos lleva a hacernos otra pregunta, la simple existencia de una denuncia ¿es razón suficiente para impedirle a un ciudadano registrarse como candidato a algún puesto de elección popular? Sinceramente creo que no. Y no es una puerta que deberíamos abrir, al contrario, esta coyuntura nos debería servir para ponerle clavos.

Ante la erosión democrática e institucional no podemos arriesgarnos a que los políticos de la oposición el día de mañana se enfrenten a denuncias fabricadas para minar sus aspiraciones.

¿Quién es el gran perdedor de todo este asunto? El feminismo militante y eso debe capitalizarse.

Al perder credibilidad, su capacidad de imposición será menor, en casos de índole similar estarán desacreditadas moralmente para salir a romper todo.

De igual forma, en estos tiempos inquisidores de la corrección política ¿cuántas veces hemos visto como desde el activismo feminista se ha presionado a empresas, universidades y dependencias para que separen de sus empleos a individuos por compartir algún chiste “machista”, por hacer críticas a las formas de las feministas o simplemente por sus posturas políticas en contra del aborto o de la ideología de género?

Incontables son las veces que López Obrador ha menospreciado la causa feminista, uno de los brazos porriles a servicio de la izquierda por excelencia, en este caso la oposición no debe ponerse del lado de estos grupos reaccionarios para ganar alguna simpatía dentro del debate público, las feministas no los van a votar ni mucho menos militarán a su favor.

Esta circunstancia, en la que el feminismo militante es pasivo y condescendiente con el sistema que se burla en sus caras, los deja en posición de “tontos útiles”, expresión de la jerga política que era utilizada para describir a los simpatizantes de la Unión Soviética quienes ingenuamente se consideraban como aliados de la URSS cuando realmente eran tratados con desdén por dicho régimen.

El discurso debe ser a favor del estado de derecho, de la lucha contra la impunidad, la impartición de justicia y en defensa de los más desprotegidos. Hacer aplicar la ley no es una causa feminista, es una causa de todos. En la batalla de las ideas no podemos utilizar los mismos dardos de la izquierda, no podemos legitimar en el lenguaje las mismas trampas argumentativas que jamás jugarán en nuestra cancha.

Ya es suficiente reprobable que la oposición no cuente con una oferta política lo suficientemente atractiva como para desbancar electoralmente a un impresentable acusado de violación, como para que además le hagan juego a la narrativa de la izquierda progresista.

Reitero, al igual que en colaboraciones anteriores que: López Obrador es lo mejor que le pudo pasar a la derecha, ya que mantiene a las cabezas de la progresía en un constante desamor con el gobierno que apoyaron, apoyan y seguirán apoyando. Si queremos sacar a MORENA del poder, tenemos que deshidratar a esta ala de la izquierda posmoderna de donde saldrá el sucesor presidencial. No seamos ingenuos, hay una delgada línea entre ser oportunistas y ser visionarios.

@liatrueba  

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