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UNA GESTIÓN DEFICIENTE Y LA VACUNACIÓN CLANDESTINA DE DOS DE SUS MINISTRAS HA SOCAVADO SU POPULARIDAD

La desaprobación del presidente Sagasti aumenta al 68% en plena crisis sanitaria

Foto: EuropaPress
Foto: EuropaPress

Según una encuesta nacional de la Compañía Peruana de Estudios de Mercado y Opinión Pública (CPI) -realizada entre el 6 y 11 de marzo-, la gestión del presidente transitorio Francisco Sagasti (Partido Morado) alcanzó un 68.4% de rechazo.

Otro estudio similar de Ipsos Perú, publicado en el diario El Comercio, arrojó que la desaprobación presidencial subió 11 puntos respecto al mes anterior, llegando al 62%, la cifra más alta de rechazo desde que Sagasti asumiera el cargo a fines de 2020 tras la crisis política que siguió a la destitución de Martín Vizcarra y el breve mandato de Manuel Merino.

La desaprobación se extiende a la presidente del Consejo de Ministros (PCM), Violeta Bermúdez, excoordinadora de la oenegé feminista Manuela Ramos y abogada “especialista en género”, a quien CPI otorga un 65.4% de rechazo a su labor, mientras que Ipsos la eleva a 68%.

De acuerdo al politólogo Omar Awapara, la caída en la aprobación de Sagasti y Bermúdez tiene que ver con un problema de comunicación de parte del gobierno a la población, además de las consecuencias propias de la pandemia.

En cambio, para el analista José Requena, la disminución en la aprobación está relacionada con el tema de gestión y el manejo político. La crisis de reputación provocada por la vacunación clandestina de las ministras de Salud y Relaciones Exteriores afectó severamente la confianza de parte de la población peruana hacia un gobierno que se denomina así mismo como de “transición y emergencia” y ha cometido la soberbia de proclamarse eficiente y honesto.

Vacunagate

Durante su presentación ante la subcomisión de Acusaciones Constitucional, la ex titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Elizabeth Astete, aseguró que acudió a vacunarse contra el covid-19 “en un acto público y con anuencia del presidente”. Astete pidió perdón por haber recibido clandestinamente la primera dosis de la vacuna de Sinopharm, no obstante, rechazó que esto se haya dado a cambio de un beneficio al laboratorio chino.

“Quiero aclarar que es totalmente falso que yo haya recibido la vacuna para favorecer a Sinopharm, lo descarto categóricamente. Mi vacunación no tuvo que ver con el proceso de negociación ni con beneficios indebidos a esa empresa, como se me viene imputando falsamente, lo que se podrá comprobar en las investigaciones”, aseguró.

Astete renunció el pasado 14 de febrero tras confirmar mediante un comunicado en su cuenta de Twitter -la cual cerró- que recibió la vacuna de Sinopharm el 22 de enero de este año, dos semanas antes que el presidente Sagasti.

Un día después, el mandatario señaló que un total de 487 personas se habían vacunado clandestinamente, entre ellos Astete y la ministra de Salud Pilar Mazzetti, quien había renunciado tres días antes luego que el programa Beto a Saber de Willax Televisión denunciara que el expresidente Martín Vizcarra se había vacunado a escondidas y que había políticos, médicos y allegados a estos que habían hecho lo mismo, adelantándose al personal de primera línea de atención en la emergencia sanitaria.

Partido Morado a la baja

Aunque el Partido Morado, del cual Sagasti es fundador, pudo capitalizar con mediano éxito la crisis política durante las protestas que exigían la renuncia del presidente Manuel Merino -que reemplazó a Vizcarra luego que este fuera destituido por el Congreso por presuntos actos de corrupción-, no ha podido mantener la posición beneficiosa que tenía a finales de 2020, al contrario, su aceptación ha ido decayendo, quizá por los errores de la administración Sagasti frente a la crisis sanitaria y económica, aunque también por la personalidad del líder del partido, Julio Guzmán, vinculado al expresidente Ollanta Humala, investigado por lavado de activos tras presuntamente haber recibido aportes procedentes de la dictadura bolivariana de Venezuela para la campaña electoral en 2006 y de Odebrecht para la de 2011.

Guzmán apenas alcanza un 3.1% en las preferencias según Ipsos, mientras los resultados de IEP son todavía más desalentadores: 2.3%. Además, su partido bajó su intención de voto al Congreso -unicameral-respecto al mes pasado, de 8.4% a 5.5%,

Para Gonzalo Banda, politólogo especializado en gobiernos subnacionales y profesor e investigador de Ciencia Política en la Universidad Católica San Pablo y en la Universidad Católica de Santa María, las propuestas progresistas -aborto, legalización de la marihuana, identidad de género y matrimonio gay- que enarbola el Partido Morado de Guzmán, habrían generado recelos en un amplio sector del electorado, tanto de izquierda como de derecha, pues el Perú es un país con un fuerte conservadurismo social.

“Habría que preguntarse si el Perú es un país progresista, y mayoritariamente no lo es. El Perú es un país conservador en lo moral. Cuando uno repasa el voto del sur, por ejemplo, puede ser un voto bien contestatario hacia el sistema económico y político, pero ideas progresistas relacionadas a los derechos sexuales y reproductivos o al matrimonio igualitario, no tienen pegada. La izquierda que ganaba a veces en el sur peruano era una izquierda conservadora en lo moral, aunque fuera contestataria en lo económico, y la derecha que fundó partidos políticos en el sur peruano, era de bases conservadoras. Una campaña [progresista] puede tener mucho éxito, tal vez, en Lima, pero el Perú es un país mucho más diverso. Creo que esta campaña lo que nos enseña es a tener una mirada más territorial”, asegura.

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