«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
La represión de Ortega no logra un acercamiento entre partidos

La división en la oposición deja a Nicaragua sin alternativas frente a la dictadura sandinista

Cartel de apoyo a la reelección de Daniel Ortega en un autobús en Nicaragua. EUROPA PRESS

Pese a que el dictador Daniel Ortega mantiene encarcelados a siete aspirantes, a una candidata inhibida y enfrentando juicio, tres partidos políticos inhabilitados para participar en los comicios y líderes políticos en el exilio, la oposición continúa dividida.

Con la cancelación de la personaría jurídica a Ciudadanos por la Libertad (CxL), Ortega cerró el último espacio a la oposición, dejando a los nicaragüenses sin opción a elegir.

Los atropellos de Ortega no han logrado un acercamiento en sectores de la oposición. Un reporte de International Crisis Group sobre los riesgos de unas elecciones amañadas en Nicaragua revela que “los grupos de oposición enfrentan luchas internas debido a rivalidades personales y diferencias ideológicas”.

Esa situación continúa después que Ortega desarticuló a la oposición para reelegirse sin competencia durante su octava candidatura presidencial desde 1984. Tras llegar a la presidencia en 2007, Ortega se aferra al poder logrando instaurar la segunda dictadura sandinista, que al igual que en los 80 continúa asesinando, encarcelando opositores y censurando a la prensa. El primer régimen sandinista gobernó entre 1979 y 1990.

La presidente de CxL, Kitty Monterrey, en el exilio tras ser despojada de la ciudadanía nicaragüense, dijo que la unidad primordial es la del pueblo.

“Cuando se habla de unidad se cree que es a nivel de cúpula, de organizaciones y grupos, creo eso es una gran equivocación, la mayoría del pueblo no pertenece a ninguna organización ni política ni social, son ciudadanos que simplemente quieren algo diferente para el país. Pudimos observar la abstención que se dio en las elecciones de 2016 fue arriba del 70% y ese fue porque el pueblo está unido en cada barrio y comarca y decidió no salir a votar”, aseveró.

Para Monterrey los nicaragüenses estaban esperando una opción electoral para votar en contra de Ortega. “No debemos equivocarnos, la verdadera unidad está en el pueblo que quiere salir de Ortega y creo que el porcentaje que tiene en contra estaría arriba del 80 por ciento”, dijo la representante de CXL para agregar que esa fue la razón por la que Ortega eliminó de la contienda a sus adversarios.

Duda sobre comicios

“Tengo mis dudas sobre si van a ver elecciones o no, hasta el momento no ha habido una señal que estas puedan ser canceladas o pospuestas, sin embargo, veo cada día menos probabilidades de un proceso electoral y aun cuando hubiese (elecciones), sin una oposición que le haga frente al sandinismo, no van a ser reconocidas por la comunidad internacional, precisamente debido a las acciones de Ortega”, dijo Monterrey. “Habrá que esperar qué pasa el 7 de noviembre, pero hay seguir esta lucha contra la dictadura porque el aislamiento del régimen de Ortega es cada día mayor”. 

CxL cree en la presión de la comunidad internacional contra el régimen y asegura trabajan en el fortalecimiento de la organización desde un nuevo escenario. “Aunque CxL no tenga personería jurídica si tiene estructura de organización vamos a seguir haciendo oposición, nos han quitado tres partidos y hemos seguido trabajando, esta vez no será la excepción”, apuntó Monterrey. 

Unidad alrededor de la Coalición

Luis Fley, representante de la Coalición Nacional que viaja a Estados Unidos donde permanecerá dijo que el proceso electoral es ilegítimo y coincide con la líder de CxL, que más del 70 por ciento de los ciudadanos no va a participar en los comicios.

La Coalición Nacional aglutina a grupos sandinistas disidentes que gobernaron con Ortega en la década de los 80, antiguos liberales y algunos excontras que como Fley combatieron contra el sandinismo durante la primera dictadura.

Fley, excomandante de la Contra dijo que su agrupación trabaja en función de la unidad para organizar un solo bloque, pero a su juicio la unidad debe ser alrededor de esa agrupación. Una de sus tareas en Estados Unidos será reunirse con la “diáspora”.

“La Coalición Nacional tiene que convertirse en la interlocutora válida porque el gobierno de Ortega va a ser desconocido, tiene que haber un interlocutor válido para que represente a la oposición nicaragüense nacional e internacionalmente”, afirmó. 

En opinión de Fley, se debe “organizar una unidad nacional apartando las “diferencias políticas, religiosas e ideológicas porque el objetivo es sacar a Daniel Ortega, hay que deponer ciertas posiciones que nos garantice una unidad amplia”.

Pero el sandinismo disidente aglutinado en la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) y la Coalición Nacional, no genera confianza en distintos sectores debido a su pasado durante el primer régimen sandinista, época en que cometieron crímenes, persecución, encarcelamientos, torturas contra la población, censura a la prensa, confiscaciones y robo de inmuebles y lujosas propiedades que quedaron en manos de sandinistas y que los nicaragüenses continúan pagando a los expropiados que reclamaron la indemnización de sus bienes. Se separaron del Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1995, luego se unieron a Ortega en 2001-2005.

Una tercera opinión sobre la unidad en la oposición es la de un político que pidió no se ser identificado porque aún permanece en Nicaragua. 

“Creo que no hay unidad porque son los mismos de siempre que han venido fracasando con Ortega desde 2007, no ha cambiado mucho el hecho que ya no está Arnoldo Alemán (expresidente 1997-2002 que pactó con Ortega la repartición de poderes 1999), lo demás sigue igual. Entre ellos mismos se repelen. Pero cierto sector cuenta con gran apoyo mediático que se encarga de desbaratar al otro sector”. 

El político se refiere a la cobertura favorable que le dan algunos medios y plataformas digitales al sandinismo disidente y sus aliados en contra otros sectores de la oposición.

“Creo que mientras sigan estas cúpulas dentro de la oposición difícilmente vamos a poder combatir de verdad a Ortega porque existen más intereses personales que de nación”, dijo. 

En lo que si están de acuerdo todos es en la liberación de los presos políticos que permanecen en las mazmorras de la dictadura. “Estamos hablando de más de 150 presos políticos, no solo debemos referirnos a los 34 (detenidos recientes), también a los que están presos desde antes de junio. Lo importante no somos nosotros que estamos fuera sino los que están dentro de Nicaragua”, dijo Monterrey.

Para Monterrey la unidad debe estar dirigida en apoyar a la oposición que aún está dentro de Nicaragua.

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