'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
El nombramiento de Ketanji Brown responde a la obsesión 'woke'

La nominada por Biden para el Supremo no sabe qué significa la palabra ‘mujer’ y es indulgente con los acusados de pederastia

Ketanji Brown Jackson, nominada por Joe Biden para el Supremo. Reuters

Cuando Joe Biden anunció que su nominada para sustituir al juez Breyer como uno de los nueve miembros del Tribunal Supremo todavía no lo tenía decidido, pero sí que sería mujer y negra, ya estaba dejando meridianamente claro que sería un nombramiento de cuota, rabiosamente «woke». Pero siendo tan significativo que la nominada sea mujer resulta bastante llamativo que la finalmente nominada, Ketanji Brown Jackson, sea incapaz de definir qué es una mujer.

Fue en el proceso de confirmación del nombramiento en el Congreso, un trámite que deben superar todos los candidatos y que suele ser para ellos una verdadera ordalía. Pero es que la nominada de Biden se lo está poniendo muy fácil a los republicanos.

El caso no es tan dramático como podría ser porque el juez jubilado era, siguiendo las etiquetas al uso, «progresista», con lo que la entrada de Brown en el tribunal no va a alterar el equilibrio de la sala, que favorece teóricamente a los conservadores. Otra cosa es que la enfermedad respiratoria del juez Thomas, que ha obligado a su hospitalización, desemboque en un retiro y los conservadores pierdan a su mejor hombre.

Pero sigamos con Ketanji, mujer y negra, que está dando tardes de gloria en su confirmación. Uno de sus puntos más reveladores ha sido el de la respuesta ya mencionada. Es revelador, sobre todo, de la absurda tiranía «woke» el hecho de que los medios estén celebrando que la nominada sea mujer y que esta ni siquiera sea capaz de definir qué es eso.

El diálogo entre la candidata y la senadora republicana por Tennessee Marsha Blackburn que reproducimos a continuación no tiene desperdicio:

-Senadora: «¿Puede darnos una definición de lo que es una mujer?«.

-Ketanji Brown: «No sabría, no soy bióloga».

Empezamos bien cuando una juez considera que hay que estudiar Biología (¿en grado de máster?) para saber qué es una mujer. Quizá se entienda mejor si se relaciona este sainete con otra noticia coincidente en el tiempo, a saber, la victoria por una holgada diferencia en un campeonato de natación de Lia Thomas, un hombre biológico al que debo reconocer como mujer por imperativo legal.

Quizá por su carencia de estudios en Biología, la nominada tampoco supo aclarar cuándo empieza la vida humana, naturalmente. Pero hay sobre todo en el historial judicial de Brown Thomas un rasgo que sobresale y preocupa a los senadores republicanos, a saber: su reiterada indulgencia con los acusados de pederastia.

Preguntada por esta curiosa inclinación, la nominada la explicó argumentando que Internet hacía mucho más fácil y rápido acumular una gran cantidad de pornografía infantil, comparado con la relativa dificultad de conseguir el material antes de la existencia de la red. Es, sin duda, la juez que necesita Estados Unidos en nuestro tiempo.

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