Bolivia: las imposiciones en la vacunación retratan el fracaso sanitario del régimen de Luis Arce

En el arranque de 2022 la conflictividad vuelve a asomarse en el país
Jornada de vacunación en Bolivia. Reuters

El régimen de Luis Arce empieza 2022 con muy mal pie, habiendo decidido imponer la vacunación a partir del primer día de enero y con un incremento de contagios de covid-19 que casi no tiene precedentes a nivel nacional, como se puede observar a continuación:

Ya para el tres de enero se han manifestado sectores afines al propio régimen y al Movimiento al Socialismo (MAS) en contra de la medida, y además han exigido que el Decreto Supremo N° 4641 que establece la medida sea abrogado en un plazo máximo de 24 horas.

Se trata de la Federación de Maestros Rurales de La Paz, liderada por Ruddy Callisaya, el Comité Cívico Pro El Alto, liderado por Gregorio Gómez, la Federación de Padres de Familia de El Alto, y los gremiales de El Alto representados por Toño Siñani. 

Convocaron a una conferencia de prensa conjunta la mañana de este martes para pronunciarse. Allí manifestaron que el decreto que exige el carnet de vacunación para ingresar a instituciones tanto públicas como privadas, es inconstitucional. Para Callisaya, “no puede ser que un decreto esté por encima de la Ley 1359, que manifiesta que ningún ciudadano puede ser sometido a la vacuna obligatoria”.

Callisaya además agregó: “No estamos en contra de la vacunación, cada ser humano tiene derecho a decidir qué hace con su cuerpo humano y nosotros como padres de familia también tenemos derecho a decidir por nuestros hijos y el Estado no puede decidir qué hacer con nuestros cuerpos”.

Pero no sólo eso, sino que, además, estas instituciones han exigido, por un lado, la destitución del ministro de Salud (Jeyson Auza) y sus viceministros, “caso contrario la población se verá obligada a marchar en las calles y convulsionar el país”.

Por otro lado, también han declarado persona non grata a Evo Morales por desafiar a los maestros a que abandonen las escuelas si no están dispuestos a iniciar las clases presenciales. 

Al respecto, Callisaya sostuvo: “Le decimos a este caballero (Evo Morales) que se informe, porque nosotros hemos estado pasando clases presenciales en las 20 provincias desde el inicio de las mismas. Por eso declaramos persona non grata al expresidente Evo Morales. Además de eso no puede ejercer con tiranía, porque no nos representa. Ante tales declaraciones, en las próximas horas vamos a tomar drásticas decisiones, por lo tanto, el Magisterio Rural nos declaramos en pie de lucha”.

Gómez también criticó la imposición de contar con una prueba PCR negativa de manera permanente, que puede costar hasta Bs. 500 (64 Euros), para tener ingreso en cualquier institución. 

Para empezar a explicar lo que está sucediendo en Bolivia, es el país que lleva la peor campaña de vacunación en la región: tiene apenas un 38,74% de su población vacunada, por detrás de Paraguay y Venezuela, ambas con el 40,83% y 40,44% de su población vacunada respectivamente.  

De acuerdo con datos oficiales, Bolivia ha recibido un total de 22.505.100 vacunas, pero aplicaron aproximadamente 10.000.000 entre las primeras, segundas y únicas dosis. Por el momento el ministro Auza sostiene que se están aplicando vacunas a un ritmo de 120.000 al día.

Sin embargo, suponiendo que la velocidad de vacunación se mantenga sin que las vacunas alcancen antes la caducidad, el régimen de Arce necesitaría 100 días para aplicar las 12.000.000 de vacunas restantes. Por eso están imponiendo la vacunación, porque las consecuencias de seguir perdiendo cada vez más vacunas como tantas veces durante 2021, representa un costo político inasumible para el conjunto del régimen.

Pero el fracaso de la monopolización de las soluciones frente a la crisis sanitaria no es un problema nuevo para un gobierno tan patético como el de Arce, que no sabe qué hacer con tanta concentración de poder. Cuando Ludwig von Mises escribió “Gobierno Omnipotente”, en 1944, para criticar duramente la política alrededor del nazismo de entonces, ya había dejado establecido que “el culto del Estado es el culto de la fuerza”, que, “no hay amenaza más peligrosa para la civilización que un gobierno de incompetentes, corruptos u hombres viles”, que “los peores males que la humanidad haya tenido que soportar fueron infligidos por los malos gobiernos.”

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