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Sendero Luminoso: el terrorismo comunista que desangró a Perú y aún sobrevive ideológicamente

EL PAÍS NO OLVIDA LAS HERIDAS CAUSADAS POR LOS CRIMINALES

En el Perú no se les llama “guerrilleros” a los subversivos de izquierda que desangraron al país con ANFO y dinamita entre los años 1980 y 2000. A los integrantes del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL) -de tendencia maoísta- y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) -de inspiración guevarista-, se les denomina simplemente terroristas.

La sombra del terrorismo comunista del PCP-SL y el MRTA, que se proyecta hasta nuestros días, es la razón por la que muchos peruanos son inmunes al virus marxista y sus discursos de “amnistía” y “reconciliación”, a pesar del esfuerzo de la “izquierda académica” y sus oenegés por cambiar el paradigma.

La narrativa romántica -y perversa- que busca justificar la “lucha armada” de estos grupos terroristas debido a las desigualdades sociales y económicas que padece el Perú, no ha sido del todo efectiva. Aunque hay voces que se esfuerzan por seguir propagándola, aprovechándose del enorme desconocimiento que las generaciones más jóvenes tienen sobre estos hechos, en parte porque la educación básica se ha desecho de este tema, enmoheciendo la memoria.

Con la muerte del cabecilla del PCP-SL, Abimael Guzmán Reynoso, ocurrida este sábado 11 de septiembre -a 29 años de haber sido capturado por la policía-, la herida abierta del terrorismo sigue intacta en el país andino, y ni siquiera su desaparición sirve de consuelo para los miles de civiles y militares que fueron asesinados de las maneras más cruentas por orden suya.

El “Presidente Gonzalo”

Sendero Luminoso es, por encima del MRTA, la organización terrorista que asesinó a la mayor cantidad de peruanos por cerca de dos décadas; unos por negarse a integrar sus filas, otros por oponérseles, y muchos porque simplemente tuvieron la mala suerte de estar cerca de donde ocultaban sus bombas, puestas estratégicamente en bancos, galerías, comisarías, entidades gubernamentales y torres de energía.

Abimael Guzmán Reynoso, conocido por sus huestes como “Presidente Gonzalo”, nació en la provincia de Islay, en Arequipa -departamento ubicado en el sur peruano- en 1934. Se decantó en su juventud por el marxismo, influido especialmente por el pensamiento político de José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Socialista Peruano. Estudió Derecho y Filosofía en la Universidad Nacional de San Agustín, y fue catedrático en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, ubicada en el centro de los Andes peruanos.

Tras visitar China -donde aprendió tácticas para emboscadas y manejo de dispositivos explosivos-, en plena “Revolución Cultural” impulsada por el sanguinario Mao Zedong, adoptó el maoísmo, convirtiéndose en un fanático difusor de esta doctrina luego de volver al Perú. En 1969, junto con su esposa y otros seguidores, fundaron el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, una escisión del PCP original. El nombre del grupo fue elegido como un homenaje a Mariátegui, quien dijo que «el marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución«.

En un arrebato megalómano, Guzmán sintetizó su doctrina en el “marxismo-leninismo-maoísmo-Pensamiento Gonzalo”, que sus secuaces defenderían incluso tras las rejas.

La guerra contra la democracia

Luego de 12 años de dictadura prosoviética, los militares que habían gobernado el Perú desde 1969 permitieron la celebración de elecciones. Esto motivó a Sendero Luminoso a cometer su primer atentado, quemando las ánforas de votación del pequeño poblado de Chuschi, en Ayacucho.

Bajo el lema “¡Pueblo peruano, no votar! ¡Viva la guerra popular!”, Sendero Luminoso inició sus actividades terroristas, las cuales se incrementaron en las zonas rurales con gran crueldad, sobre todo luego que muchas comunidades campesinas -que inicialmente se plegaron a su llamado debido a la represión militar y policial que padecían- empezaron a rechazarlos por sus métodos sanguinarios, formando así Comités de Autodefensa, armados con escopetas por el gobierno peruano.

Los senderistas utilizaban hachas, piedras, machetes, explosivos y armas de fuego en sus ataques, “castigando” a pueblos enteros que se les resistían, asesinando políticos, policías, militares, periodistas y líderes sindicales que les resultaban incómodos. También masacraron a sacerdotes católicos y pastores protestantes por considerar que la prédica cristiana era contraria a la revolución.

Guzmán finalmente fue capturado -junto a la cúpula de SL- por agentes del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) de la Dirección Contra el Terrorismo de la Policía Nacional del Perú (Dircote-PNP) el 12 de setiembre de 1992, luego de 29 meses de paciente seguimiento, en un operativo denominado “Operación Victoria”.

Trece días después de la “Operación Victoria”, el comunista genocida fue presentado ante la prensa peruana e internacional enjaulado, vistiendo un traje a rayas y visiblemente derrotado, aunque gritando arengas. Esta presentación simbolizó el inicio de la pacificación del Perú y la derrota militar de la organización comunista. No obstante, los cabecillas que no fueron capturados continuaron con sus actividades criminales.

Sendero Luminoso y el narcotráfico

Luego que Guzmán y su cúpula llegaron a un “acuerdo de paz” con el gobierno del entonces presidente Alberto Fujimori y se pusiera fin a la “lucha armada”, hubo facciones que no reconocieron esta rendición y continuaron con los atentados y emboscadas a las fuerzas del orden.

Fue justamente la facción disidente liderada por Óscar Ramírez Durand, alias “camarada Feliciano”, denominada en su momento como Proseguir y también Sendero Rojo, la que aun opera en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), bajo el control de sus lugartenientes, los hermanos Quispe Palomino, quienes asumieron el mando tras la captura de su líder en 1999.

Aliados con el narcotráfico, en una zona dominada por el cultivo ilegal de hoja de coca, y rebautizados bajo el nombre de Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP), los Quispe Palomino acumulan más de cuatro décadas de experiencia subversiva, sobreviven a las redadas de la policía y las fuerzas armadas gracias al conocimiento de la espesa y accidentada selva que dominan -lo que hace muy difícil capturarlos-, y son el recordatorio de que el terrorismo marxista-leninista-maoísta no ha sido derrotado, solo contenido en un área geográfica donde sus habitantes son presa del miedo y la muerte.

En mayo de este año, en días previos a las Elecciones Generales, una columna del MPCP asesinó a 16 personas, entre mujeres y niños, en una playa del poblado de San Miguel del Ene, capital del distrito de Vizcatán del Ene (Junín).

De acuerdo con la policía, los terroristas atacaron los bares y establecimientos que ofrecían servicios sexuales en esa localidad. “Limpiar el Vraem y el Perú de antros de elementos de mal vivir, de parásitos y corruptos”, decía un panfleto que arrojaron luego de cometer el crimen y retirarse.

En ese mismo papel, los terroristas exigieron a la población boicotear las “elecciones burguesas”, invitando a no ir a votar ese día, votar en blanco, nulo o viciado. Además, advirtieron que quienes votaran a favor de la candidata derechista Keiko Fujimori sería considerado “traidor” y “asesino” del Vraem y el Perú.

“Quien vote a favor de Keiko Fujimori es traidor, es asesino del Vraem, es asesino del Perú. ¡Pueblo peruano! ¡Nunca más fujimorato! ¡Nunca más Fujimori! ¡Nunca más Keiko Fujimori! (…) ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo! ¡Poner al Maoísmo como mando y guía de la revolución proletaria socialista mundial!”, escribieron.

Pedro Castillo y el Movadef, fachada de Sendero Luminoso

Durante la campaña presidencial para las Elecciones Generales 2021, el ahora presidente peruano Pedro Castillo fue señalado por sus presuntos vínculos con el Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), brazo político de Sendero Luminoso.

De acuerdo con fuentes policiales, la vinculación sería a través del Comité Nacional de Reconstrucción del Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (Conare-Sutep), hoy convertido en la Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del Perú (Fenate), gremio que recientemente logró la inscripción como sindicato de maestros apenas llegado Castillo al poder.

Castillo ganó notoriedad en 2017 por liderar la violenta huelga magisterial que puso en jaque al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, y fue señalado entonces por el exministro del Interior, Carlos Basombrío, como un activista radical y peligroso, advirtiendo que la dirigencia del Conare-Sutep “tenía una historia larga de vinculación con grupos fuera de la ley”.

“La gente que conoce un poco a ese gremio sabe que su origen y actuación están vinculados con Sendero Luminoso y, además, tiene propuestas radicales para el país. Castillo se presenta como un lobo disfrazado de cordero y nadie lo ha desenmascarado. Como exministro, puedo dar fe de que Castillo estaba vinculado con Sendero Luminoso”, dijo Basombrío.

Terrorismo nunca más

Este domingo 12 de setiembre, cientos de peruanos se reunieron en la calle Tarata, en el distrito limeño de Miraflores, para conmemorar a las víctimas del terrorismo de Sendero Luminoso y la captura de Guzmán de manos del GEIN.

“La manifestación tuvo como objetivo generar conciencia sobre quien es Abimael Guzmán y la ideología que está implantada en el gobierno actual. Guzmán ha muerto con su sueño cumplido, viendo a personas vinculadas a Sendero Luminoso en el poder. La gente se olvida que Pedro Castillo es Sendero Luminoso, incluso más que Vladimir Cerrón y Guido Bellido. Pedro Castillo fue designado en junio de 2017 presidente del comité de lucha del Conare, que es justamente el comité combativo, físico, que hacía las protestas para poder reorientar el Sutep al ‘Pensamiento Gonzalo’. Eso es algo que mucha gente olvida, y es lo que hemos venido advirtiendo incluso antes de la segunda vuelta, cuando él ya era favorito junto a Keiko Fujimori”, señala Vanya Thais, periodista y analista política.

Bajo el lema “Terrorismo nunca más”, los asistentes expresaron su solidaridad a las víctimas y familiares del atentado ocurrido en esa calle, perpetrado el 16 de julio de 1992, que destruyó viviendas, locales comerciales y entidades bancarias, provocando la muerte de 25 personas y dejando 155 heridos. También rechazaron la presencia en el Gobierno de Pedro Castillo de algunos funcionarios vinculados con Sendero Luminoso, como el ministro de Trabajo, Iber Maraví.

En esa línea, el exministro del Interior, Fernando Rospigliosi, presente en la manifestación, aseguró que “el mejor homenaje que le podemos rendir [a las víctimas del terrorismo] es comprometernos aquí y ahora a seguir luchando hasta echar a Sendero Luminoso de Palacio de Gobierno”.

“Un día como hoy un grupo de policías valientes e inteligentes capturó y desbarató a la cúpula de Sendero Luminoso, hace 29 años, pero el veneno de ellos se esparció en la sociedad y siguió corriendo por las venas del Perú y ese veneno marxista-leninista tuvo consecuencias nefastas porque no supimos combatirlos. Nos dormimos en los laureles que habíamos conquistado esa policía heroica y valiente”, manifestó.

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