La presión fiscal sobre el trabajo en las familias españolas con hijos se sitúa en niveles próximos al 40% y alcanza su máximo en al menos un cuarto de siglo, según los últimos datos comparativos internacionales. El indicador utilizado para esta medición, la cuña fiscal, refleja la diferencia entre el coste laboral total asumido por el empleador y el salario neto percibido por el trabajador, incorporando tanto impuestos como cotizaciones sociales.
De acuerdo con las estimaciones disponibles para 2025, los hogares con dos progenitores y dos hijos registran una cuña fiscal del 38,7% cuando ambos trabajan —uno a tiempo completo y otro parcial—, mientras que en los hogares con un único salario el porcentaje se sitúa en el 36,8%. Estas cifras, —explica el portal Invertia—, suponen un máximo histórico desde el inicio de las series comparables en el año 2000.
El incremento acumulado en las últimas décadas evidencia una tendencia sostenida al alza. En el caso de las familias con dos ingresos, la carga fiscal ha aumentado más de tres puntos porcentuales desde comienzos de siglo, mientras que en los hogares con un solo salario el crecimiento supera los cuatro puntos.
Entre los elementos explicativos destaca el peso creciente de las cotizaciones sociales, especialmente las abonadas por los empleadores, que en España superan el 20% del coste laboral. A ello se suma el efecto de la denominada progresividad en frío, derivada del impacto de la inflación sobre los tramos del impuesto sobre la renta. Este mecanismo provoca que incrementos salariales nominales, destinados a compensar la pérdida de poder adquisitivo, se traduzcan en una mayor carga impositiva efectiva sin un aumento real de ingresos.
En este contexto, el impuesto sobre la renta ha sido identificado como uno de los principales impulsores recientes del aumento de la cuña fiscal, especialmente en los hogares con dos perceptores de ingresos. La falta de actualización de los tramos impositivos en línea con la inflación ha intensificado este efecto.
A pesar de estas cifras, las familias con hijos no constituyen el grupo más gravado en términos relativos. Los trabajadores solteros sin descendencia presentan una cuña fiscal superior, que alcanza el 41,4% para aquellos con ingresos equivalentes al salario medio.
La comparación internacional revela una gran brecha entre España y el promedio de economías avanzadas. Para familias con dos hijos y dos ingresos, la media internacional se sitúa en torno al 29,8%, una diferencia cercana a nueve puntos porcentuales. En los hogares con un único salario, la divergencia supera los diez puntos respecto al promedio internacional.