La economía del Gobierno de Sánchez comienza a dar claros signos de agotamiento. Según los datos conocidos este jueves, el producto interior bruto (PIB) creció tan sólo un 0,6% en el primer trimestre de 2026, según los datos provisionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra evidencia una desaceleración respecto al trimestre anterior, cuando el avance alcanzó el 0,8% entre octubre y diciembre de 2025.
El contexto macroeconómico estuvo marcado por la incertidumbre internacional. Este entorno inflacionario contribuyó a esta evolución, afectando tanto a la demanda externa como a determinados componentes internos de la actividad.
De acuerdo con el INE, este dato trimestral se sustentó principalmente en la demanda interna, que compensó la caída de las exportaciones, las cuales retrocedieron un 0,5 % en el periodo analizado. El consumo de los hogares avanzó un 0,6%, tres décimas menos que en el trimestre precedente. Por su parte, el gasto público mantuvo una evolución estable, con un incremento del 0,2 %.
La inversión también mostró signos de debilitamiento al inicio del ejercicio. En concreto, creció sólo un 0,4% intertrimestral, lo que supone una reducción significativa frente al 2,1% registrado en el último tramo de 2025.
Desde el Ministerio de Economía sin embargo, se valoró positivamente la evolución de la actividad, destacando que España mantiene una posición de liderazgo relativo entre las principales economías de la zona euro. Asimismo, se subrayó el incremento del 1% en la productividad por hora trabajada como un indicador de fortaleza estructural.
No obstante, las autoridades recordaron el carácter provisional de estas estimaciones, elaboradas con información parcial disponible hasta febrero.