Desde la llegada del socialista Adrián Barbón al Gobierno del Principado, la política educativa asturiana ha experimentado un cambio profundo. Bajo el término «coeducación«, los centros escolares están incorporando actividades y materiales centrados en la ideología de género, el feminismo y la diversidad sexual, tanto en Primaria como en Secundaria.
Según informa El Debate, el concepto, presentado oficialmente como una herramienta para «favorecer la igualdad», abarca en realidad programas formativos y guías pedagógicas que incluyen contenidos ideológicos explícitos. Entre ellos figuran ejercicios donde los alumnos deben analizar cuentos desde la «perspectiva de género», identificar comportamientos sexistas en dibujos animados o evaluar desigualdades en el patio del colegio, como si los niños ocupan más espacio que las niñas.
Las propias guías —entre ellas Coeducación para la igualdad o Diversidad LGTBI: buenos tratos en las aulas— invitan a clasificar los cuentos en «sexistas» o «no sexistas». Según estos documentos, obras clásicas como Blancanieves, La Bella Durmiente, Caperucita Roja o El Gato con Botas son consideradas «sexistas», mientras que títulos contemporáneos como Súper Lola, Rosa Caramelo o Lalo, el príncipe rosa se señalan como modelos de igualdad.
Asimismo, se anima a los estudiantes a cuestionar refranes populares como «La mujer y el vino engañan al más fino» o «El melón y la mujer son malos de conocer», bajo el argumento de desmontar los «estereotipos culturales» de género.
Paralelamente, el Gobierno asturiano está promoviendo formaciones obligatorias para los docentes en estas materias, con el objetivo de «homogeneizar el lenguaje y los enfoques» dentro del aula. Los profesores reciben manuales y guías que los instruyen sobre cómo incorporar la ideología de género en asignaturas tan diversas como biología, literatura o geología.
«El programa busca que el profesorado asuma la terminología y los marcos teóricos feministas para trasladarlos a su práctica diaria», señala uno de los documentos oficiales.
Según denuncia Javier Jové, diputado de VOX en el Parlamento asturiano, este proceso comenzó de forma sutil, bajo el paraguas del concepto de «coeducación«, un término que «suena bien, pero que encubre un programa ideológico completo». «Si uno va a las fuentes, lee a los autores o revisa las propias guías oficiales, se ve claramente que lo que hay detrás es ideología de género y feminismo, aunque con un lenguaje amable para no generar rechazo», explica Jové en declaraciones a El Debate.
Este proceso ha generado inquietud entre padres y educadores, que denuncian un desplazamiento de los contenidos académicos tradicionales por otros de carácter ideológico. En algunos centros, estas actividades se desarrollan incluso durante las horas lectivas de materias troncales, restando tiempo a los contenidos curriculares.